lunes, 28 de octubre de 2013

EL humor personal de Luis Buñuel

Un día sin reír es un día perdido1 :EL HUMOR PERSONAL DE BUÑUEL

     A lo largo de las distintas entregas que hemos hecho hasta ahora de la serie BUÑUEL VISTO POR…, hay un hecho que destacan la mayoría de las personas: el humor de Luis Buñuel:
  • Pepín Bello: Nos gastábamos bromas continuamente... nos divertíamos mucho.
  • Su mujer: Con Luis me pasé la vida divinamente. Al sacar un balance de nuestra larga vida juntos, veo que la mayor parte del tiempo fuimos felices, tuvimos alegría.
  • Juan Luis: Lo que más me gustaba de él era su humor
  • Foto de Antonio Gálvez
  • Rafael: Lo que más admiro de él es su humor

     Pero ¿Cómo era el humor personal de Buñuel? ¿Cómo lo veían los demás?
Veamos algunas opiniones:
  • Pepín Bello, su amigo: “Un día nos encontrábamos en Toledo, Luis nos empezó a pedir el dinero que llevábamos todos encima y nos dijo que nos lo devolvería inmediatamente. Cogió todo nuestro dinero y se volvió a Madrid. Nos dejó a todos sin una perra. Era el tipo de broma que a él le divertía tanto…Al final después de mil peripecias, pudimos volver. Recuerdo lo mucho que se reía Luis de todos nosotros después de aquella broma tan pesada.”2
  • Paco Rabal, actor y amigo: “Buñuel era un hombre muy bromista, con un gran sentido del humor. Yo, a veces, lloraba con él de risa a lágrima viva. Le encantaba meterse con la gente, hacer bromas fastidiosas. Al terminar de rodar un plano solía dar puntuaciones a los actores: A ver, os voy a clasificar. Primero, el enano; segunda, Rita; tercero, el que hace de chulo; cuarto, Paco...A ver Paco, que siempre quedas el último. Me lo decía para picarme, porque sabía que soy de los que se pican mucho.3
  • Joaquín Jordá, director de cine: Uno de sus chistes predilectos –sus chistes eran muy repetitivos, todo el mundo le reía mucho las gracias, pero eran un poco patosas en el fondo- era que se quitaba las gafas y decía: “¿Oigo?. ¿No oigo?”. Se las ponía: “¿Oigo?”. Era muy aficionado a ese tipo de bromas repetitivas. Leídas no tienen mucha gracia, pero oídas, en cambio, sí; porque él les ponía teatro...Buñuel había sido un hombre de aguda réplica con la conversación, era muy imaginativo. Cuando te digo que sus chistes eran a  veces repetidos, era porque sabía que gustaban, y a él le encantaba gustar, era un seductor, pero con el tiempo, esto sonaba más a  aprendido. Al final Buñuel era un poco la copia de Buñuel, sabía la imagen que de él pedían y él la daba.4
  • Gustavo Alatriste, su productor: Yo lo quiero como es...y me río mucho con él. Se me salen las lágrimas de risa. Tiene el humor más maravilloso que he conocido...Tiene tal humor, lo hace a uno reír tanto, plantea unas situaciones tan increíbles, tan chuscas, tan especiales...5
  • Ado Kyrou, su amigo: “Él es feliz trabajando, feliz de vivir, y esa alegría de vivir, esa gran risa de Buñuel es algo tan raro en nuestra época. Me gusta cuando él ríe, fingiendo que no ha oído algo que ha oído perfectamente y contestando mi despropósito de costado. Por otra parte está su sordera, que él maneja de forma admirable. Su sordera es un gag para él...y es formidable porque él ha conseguido transformar un sufrimiento en humor hasta en contra suya. Tiene un modo muy humorístico de mirarse a sí mismo, y de mirar sus películas, y de mirarse a través de sus películas.”6
  • Mario Camus, director de cine: En cuanto a las conversaciones que sosteníamos,...no hablaba nunca de sus películas ni de su proyecto inminente. Dejaba a un lado su prestigio, su fama, la impresionante lista de películas que había realizado y cuando, inevitablemente, algo de todo esto salía a relucir, usaba el humor y aprovechaba la coyuntura para las bromas y las risas. De sus trabajos entresacaba las situaciones divertidas y las contaba cortando los datos, demorando los finales, resumiendo en una frase todo el contenido de la anécdota...7
  • Jean-Claude Carrière, su guionista: Lo que más le caracteriza es su sentido del humor, lo cual es evidente no sólo en el hombre, sino en la obra.8 Se rió, realmente, de casi todo. Era un hombre muy sentimental, pero con una facultad de reír y de hacer bromas a propósito de todo. Por ejemplo de sí mismo.9
  • Y por último Ian Gibson, su biógrafo: “Sin el sentido del humor no se puede entender a Buñuel ni su obra, era un cachondo mental."

 NOTAS:
[1] Decía Luis Buñuel. tomado de: Jean-Claude Carrière: Cómo conocí a Luis Buñuel. (1965)Tomado de: Nickelodeon...  Pág.: 111
2 David Casillo y Marc Sardá: Conversaciones con José “Pepín” Bello, Anagrama, Pág. 50.
3 Agustín Sánchez Vidal: Luis Buñuel (Cátedra). Pág.: 112
4 Joaquín Jordá : En torno a Buñuel. Pág.: 287
5 Gustavo Alatriste en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:450
6 Ado Kyrou en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:526
7 Mario Camus: Don Luis Buñuel. En: Trébede, nº 35. Pág.: 50
8 Jean-Claude Carrière: Cómo conocí a Luis Buñuel. (1965)Tomado de: Nickelodeon...  Pág.: 111

9 AA. VV.: Testimonios sobre Luis Buñuel En: Turia, nº 28-29. Pág.: 220

sábado, 26 de octubre de 2013

Buñuel y la Religión (2)

     Si en la entrega anterior de “Buñuel y la Religión” veíamos la opinión de Buñuel sobre el tema, hoy vamos a ver otras opiniones un tanto diferentes::
Foto de Antonio Gálvez
  • Su hermana María decía: “Yo creo que tiene una inquietud espiritual grande,...respecto a lo sobrenatural...1
  • Su hermano Leonardo: “Está engañando a todo el mundo desde hace años, haciendo creer que la religión para él no significa nada. Que es un ateo espantoso...Todo lo hace para engañarles a ustedes, sobre todo a sus hermanas”2 “Hay en él una fusión indisoluble con la Iglesia, sus fastos eclesiásticos, de los que se liberó con la pubertad, como tantos españoles, pero de lo que no se ha liberado nunca totalmente.”3 Que guarda una cierta relación con lo que Buñuel dijo en una ocasión:  No me gustan los herejes, ni Lutero, ni Calvino. Con ellos la misa se convierte en una conferencia aburrida pronunciada en una sala triste por un hombre vestido de negro. La Iglesia Católica, al menos, ha tenido el mérito de crear un arquitectura, una liturgia, una música que me conmueven.4
  • Su hermana Alicia: “Yo creo que tiene una enorme preocupación por la religión. ¿Por qué está todo el día metiéndose con la religión si no cree? Porque a mí no se me ocurre meterme con otra religión que me importa tres pitos...”5
  •  Alberti: “Creo que Buñuel, en el fondo, es un hombre religioso y completamente católico, que cree en el infierno y que tiene terrores nocturnos...A él le preocupa enormemente la religión, y que es ése el pensamiento central de casi todas sus cosas...Y hace Nazarín, Viridiana...El hombre que hace eso es que ha tenido una formación como yo, de colegio de jesuitas...esas cosas las tenemos a flor de piel...Y Buñuel ha tenido la valentía de...mostrarla...Se ve que le preocupan de una manera extraordinaria estos problemas. Está latente en todas sus obras...es el pensamiento central de Buñuel...Es realmente curioso que a la persona que parece más avanzada en las artes nuestras, y que es la vanguardia más absoluta, le preocupen las cosas más viejas. Estas preocupaciones son las de una beata española de provincias, llena de terrores y de cosas...Esta preocupación de Luis es tan fantástica...que de pronto se queda uno atónito de que Buñuel tenga la sinceridad de atreverse a exponerla. Pero lo hace con miedo. Porque creo que Buñuel tiene miedo de hacer una profanación...Sólo el que cree blasfema o alaba a Dios; hay que tener una creencia para blasfemar o alabar.”6
  • Orson Welles: “Es un hombre profundamente cristiano que odia a Dios como sólo un cristiano puede hacerlo...y naturalmente, es muy español. Considero que es el director más excelsamente religioso de la historia del cine.”7
  • Figueroa, el fotógrafo de algunas de sus películas mexicanas: sólo era “irreverente, no contrario al catolicismo. La ironía está en que, a pesar de que sus películas son estigmatizadas como antirreligiosas y anticatólicas, en realidad Buñuel se está preparando para la otra vida, intentando acercarse a Dios en todo momento. Es uno de los hombres más religiosos que he conocido.”8
  • Por último, cuenta su amigo Pepín Bello que la madre de Buñuel había recibido una carta de su hijo en la que le decía “Mira mamá, estoy buscando la fe hasta con cerillas”.9


NOTAS:
[1] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:170
2 Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:172
3 Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:196
4 Recogida de Agustín Sánchez Vidal: El mundo de Luis Buñuel. Pág.:146
5 Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:172
6 Rafael Alberti en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:293
7 Orson Welles a Peter Bogdanovich. En: John Baxter: Luis Buñuel. Una biografía. Paidós, 1996. Pág.: 12
8 John Baxter: Luis Buñuel. Pág.: 310
9 Miguel Losada: José Bello: Memoria de La edad de oro. En: Turia, nº 26. Pág.: 197


miércoles, 23 de octubre de 2013

Buñuel visto por (6). . . Max Aub

     En este ya largo recorrido que llevamos para intentar entender en toda su complejidad la personalidad de Luis Buñuel, hoy tenemos un plato fuerte. Es muy importante, porque Max Aub (1903-1972) se podía tutear con Buñuel en todos los sentidos: aragoneses los dos, casi de la misma edad, compartieron muchos momentos de sus vidas, amigos, y ambos artistas, el uno escritor y el otro cineasta. Max Aub no va con el "respeto" o "miedo" que se le tiene al "maestro", sino que es un igual y además muy perspicaz. Supongo que sabréis que lo estuvo entrevistando durante unos años con la finalidad de escribir su Buñuel, novela, que se frustró porque murió antes, pero le dio tiempo para que llegara a conocerlo bastante bien.( El mes que viene editan la obra, que no sé como será, porque el "autor" lleva ya muchos años criando malvas),
    En 1973, apareció en la revista Ínsula, nº 320-321, con el autor ya fallecido, un inédito suyo. Debido al gran interés que tiene lo reproduzco entero. Apreciarán los lectores que el estilo no es el de un periodista, sino el de un literato. La foto es la que acompañaba el artículo y el título también.

LARGO PIE PARA UNA FOTOGRAFÍA DE L.B. POR LAS CALLES DE MÉXICO
Le fascina lo ilógico, que no tiene verbo, lo absurdo, que tampoco disfruta de tal; lo que sí, que tampoco se puede declinar. Sólo es o no es. No cuenta lo que se puede rechazar, rehusar, desechar, despedir, refutar, verbos regulares. Sí lo irracional, no lo arbitrario; la arbitrariedad, no lo inverosímil; la inverosimilitud, no lo imposible.
El despropósito, la enormidad, el desvarío, el delirio,  (ni  la locura ni el devaneo), la burrada no la   necedad; la  impertinencia  mas  no la  extravagancia. Le encanta  la insentatez, la incoherencia,  la  desconformidad,  la   ficción,  el  sueño,  el  esperpento,  las   apariciones;  a veces, la patochada, el absurdo, la contradicción si es oposición, el contrasentido, las paradojas, el disparate, el desbarro. Delirar, no llevar pies ni cabeza; pero nunca hablar a tontas y a locas. Lo irracional, ante todo, por lo racional. Cierta brutalidad por lo que tiene de bestialidad. Lo irrazonable,  lo   disparatado  ( que  no  son lo  mismo: lo  disparatado   puede  ser  razonable  ). Lo inconveniente para lo que se tiene burguesamente por ello. De allí su gusto por lo inmoral desde el ángulo de la buena educación y por la pornografía, así se llame erotismo por lo fino.
Prefiere lo nombres a los verbos: ni disparar, ni desbarrar, ni desvariar, ni soñar ni delirar, sino lo sustantivo de los sustantivos: los disparates, los sueños, embutidos en la realidad más vulgar y cotidiana.
Apaga y vámonos antes de pasar al humor, la ironía, al donaire, la broma, la burla, la sátira, el sarcasmo, lo cáustico, lo mordaz, la muerte de las ilusiones. Hágase la irreverencia, la desobediencia,  la   rebeldía,  el  descaro,  el  desdén, el menosprecio —sin llegar a la ofensa— la profanación, la blasfemia, la irreverencia; todo sin hacer disonancia: desprecio, ofensa, profanación y blasfemia. Entre dos aguas; haciéndose el inocente, para poder defenderse en caso necesario.
Ni crédulo ni incrédulo, ni religioso ni irreligioso, ni comunista ni burgués (ni mucho menos anticomunista), ni anarquista ni totalmente en contra, ni creyente ni increyente (en la magia, por ejemplo). Escéptico sin serlo, ni ateo del todo, tal vez —no lo creo— descreído, materialista hasta cierto punto, fiel e infiel, hereje sin saber de qué, anticlerical con lagunas, irreverente, libertino, sólo en principio impío; sacrílego sólo en las formas, descatolizado hasta el punto en que puede serlo un español, que no es demasiado. Hipócrita en el buen sentido de la palabra, que lo tiene. Atrevido sin querer. Amigo del desacato a las autoridades siempre que no entrañe peligro para él. Adelantado. Bien educado. Egoísta y espléndido. Amigo de ayudar. Difícil de enfurecer, pero no enemigo de dejarse llevar por su temperamento. Amigo de los excesos, lo infrecuente; monstruo normal; nada rencoroso; cascarrabias a veces; algo quisquilloso; malicioso; amigo de retruécanos, anfibologías y ambigüedades; no le importaban los contrasentidos ni la malicia ni la corrupción —teniendo muy en menos los vicios—. No le importan las mentiras si no provienen o buscan enredos, jamás toma el rábano por las hojas, ignora los malos pensamientos porque los descubre fácilmente. Ni fresco, ni amoroso, ni suave. Terco, pertinaz, duro, casado con sus opiniones, porfiado, cabezudo, tieso que tieso pero no duro de mollera, casi irreductible, sordo, impertinente, testarudo, obcecado, pero no fanático; constante, sectario, defensor de sus amigos; empecinado pero sin manías, cumple lo que promete y sabe lo que es hacerse responsable a pesar de su afición a lo irracional. Puntual sin falta, se sale de sí si los demás no lo son.
Amigo de papar moscas, mirar las musarañas, el frío, andar, matar el tiempo, la ociosidad y el buen vino, los aperitivos dulces, las cremas, la repostería, y si de comer se habla todavía no conozco plato —si bien aderezado— al que no le entre como valiente; no tiene, en la mesa, preferencias: lo popular y lo muy preparado en cocina de altos gorros y pinches le tientan por igual. Come —comía ¡ay!— como un tudesco, un gabacho, un aragonés. Dicen: «Después de Dios, la olla»; para él tanto montan, a sus horas. Fue hombre de convites, gastrónomo de taberna y tragaldabas de restaurantes de los más nombrados. Polífago.
Parcial, con preferidos, predilectos, favoritos, debilidades por quienes tal vez no las merecían (¿quién no?), prejuicios (pero capaz fácilmente de echarlos por la borda), obstinado, intolerante, con ciertas obsesiones, de buenas costumbres, sin importarle el que dirán, parece más caviloso, por los años, de lo que es y está.
Inteligente, crítico arbitrario y por lo tanto excelente. Amigo de sus amigos, cuanto más viejos mejor, por su amor a la vida.
Respetuoso del azar. Amante de lo ilógico. Cara de verdugo; de andar ya recargado por sus años, poco dado a demostrar sus efectos, por ahí va al Supermercado, Luis Buñuel a comprar sardinas frescas, si las hay; Noilly-Prat, si se encuentra una botella. Incapaz de viajar con un paquete, feliz de que un amigo le traiga uno de Gitanes. Contradicción hecho arte.

lunes, 21 de octubre de 2013

Buñuel visto por (5) . . . su hermana, amigos y otros.

     En la entrega de hoy os voy a mostrar las opiniones de una serie de personas que lo trataron.
     Su hermana Alicia pensaba que era “buenísimo. Un corazón buenísimo.”[1] Lo que no quita, para que como dice Ricardo Muñoz Suay “Todos conocemos las broncas de Buñuel, era un tío formidable, sentimental, cariñoso…,  pero cuando se cabreaba era increíble.[2]
     “Era una persona que parecía muy hosca, pero era el ser más entrañable del mundo. Eso es algo que uno acusaba estando a su lado, pero que él jamás ostentaba, al revés, le molestaba mucho que se le tocara la parte sentimental.”[3] “Era una persona de exquisita sensibilidad y, al mismo tiempo, un radical tremendo; podía llegar a ser muy duro. Gozaba de una buena dosis de falsa modestia. En su fuero interno aceptaba de buen grado los premios.”[4] “Existe un poco de mito sobre la modestia de Buñuel, puesto que si bien es cierto que guardaba los premios en un armario no lo es menos también que anotaba en una pequeña libreta cada uno de los galardones que le habían otorgado a lo largo de su trayectoria.[5]
     Su hermana Alicia también decía que era…”Mussolini siempre. Hay que acatar y hacer lo que él quiere…manda mucho.”[6] “Tenía entonces una especie de potencia casi física, como una locomotora...Estábamos, por ejemplo, en una reunión, en el Select...Decía: A ver: vamos a hablar de poesía media hora. Entonces, todos como imbéciles, hablaban de poesía...Pero, de repente, él decía: Bueno, vámonos...y teníamos que ir todos detrás de él. Porque era una fuerza de la naturaleza.”[7]
     “Es...testarudo...no le gusta admitir haberse equivocado. En las discusiones, nunca...Muchos de nosotros cambiábamos de opinión; él, en las discusiones, siempre se quedaba con su punto de vista del principio...ya nunca lo cambia, eso es típico de él. Además es su fuerza. Hay gente que si no fuera así, no haría lo que hace. A él le conviene. No puede cambiar de opinión."[8]
     “Es honesto consigo mismo...con sus principios. Es humano, intensamente humano. Tendrá algunos defectos; no me interesan. A mí particularmente no me interesan los defectos que tenga él. Yo lo quiero como es...Porque siendo don Luis tímido, yo tengo la impresión de que es tímido, tiene un mundo interior maravilloso.[9] “Es algo pesimista... y tiene horror, sobre todo ahora que está sordo, a encontrarse con la gente. La huye.”[10]
     “Pero también le distinguían otros rasgos, sobre todo mucha preocupación por los demás. Le obsesionaba. Por ejemplo, tenía miedo de perjudicar económicamente a alguien. Decía: Si pasa algo con esta película dejo a Silberman en la calle....”[11] “Fue un hombre íntegro, muy consecuente con sus ideas y preocupado siempre por el desequilibrio económico de los pueblos.”[12]  “Yo le he visto dar media vuelta precipitadamente ante una persona de la que admira su obra, pero que en la vida se comporta de formadeshonesta. No quería estrecharle la mano ni hacerle la afrenta de rehusársela.”[13]
     “Siendo Buñuel el hombre más justo del mundo, a su vez era el más duro. O sea, él no permitía a su lado ni un ser maleducado ni, sobre todo, un señor que fuera vago. La disposición en el trabajo, para él, estaba por encima de todo...”[14] Decir Buñuel, al contrario de lo que se imagina la gente, es decir orden, hasta el punto de que si él había dejado una cajetilla de tabaco y el encendedor de un modo determinado, volvía al cabo de varios días y los encontraba en una posición  ligeramente distinta, era capaz de organizar un follón, porque alguien le había andado con sus cosas.”[15]
     “Es un hombre de una generosidad y de una inteligencia fantásticas. Es inagotable...Su cultura es universal, ya que es al mismo tiempo española –sólida y profunda-, francesa, como la de cualquier intelectual francés, y posee además una cultura anglosajona... Pero no crean que es pedante. Todo lo que sabe lo oculta o lo introduce, a veces, en el recoveco de una frase.”[16]
     “Él me hablaba y me contaba cosas, porque era muy buen conversador, le gustaba mucho charlar, cualquier cosa era un pretexto para conversar, cualquier cosa era un pretexto para divertirse.”[17] “La diversión de Buñuel es charlar con los amigos, tomarse unas copas “y reírse, comentar, ser agradable. Pero yo nunca he conocido que Buñuel le pida un favor a alguien...”[18]
     Y terminamos con lo que dijo Stephane Audran: “Su visión de los seres humanos era...divertida. Como Dios, viéndonos hacer tonterías, pero con amor. Era un ejemplo de hombre verdadero, de ser humano. Era realmente especial. Nunca, en toda mi vida, he conocido a nadie como él.”[19]




[1] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.172
[2] AA. VV.: Testimonios sobre Luis Buñuel En: Turia, nº 28-29. Pág 195
[3] Pedro del Rey : En torno a Buñuel  Pág. 457
[4] Pere Portabella : En torno a Buñuel. Pág. 404
[5] Arturo Ripstein : En torno a Buñuel  Pág. 478
[6] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.172
[7] Santiago Ontañón en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.318
[8] Salvador Dalí en  Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.557
[9] Gustavo Alatriste en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.450
[10] Pierre Prévert en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.511
[11] Joaquín Aranda : En torno a Buñuel. Pág. 55
[12] José Luis Barros : En torno a Buñuel. Pág.: 92
[13] Michel Piccoli, en: Ado Kyrou: Bunuel. Pág. 200
[14] Pedro del Rey : En torno a Buñuel  Pág. 457
[15] Joaquín Aranda : En torno a Buñuel. Pág. 55
[16] Jean-Claude Carrière: Cómo conocí a Luis Buñuel. (1965)Tomado de: Nickelodeon...  Pág. 111
[17] Ángela Molina : En torno a Buñuel. Pág. 364
[18] Gustavo Alatriste en Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.454
[19] John Baxter: Luis Buñuel. Pág.: 374

viernes, 18 de octubre de 2013

Buñuel y la Religión (1)

     Inicio hoy este nuevo tema. Esta cuestión ha hecho correr mucha tinta y debido a su amplitud lo voy a dividir en varios apartados. En este primer apartado vamos a ver lo que Buñuel ha dicho sobre el tema en diferentes ocasiones.
    En su juventud, Buñuel vivió en un ambiente muy católico: Nosotros, profundamente anclados en el catolicismo romano, no podíamos poner en duda ni un instante ninguno de sus dogmas. Yo tenía un tío sacerdote que era una bellísimas persona... En verano me enseñaba latín y francés, y yo le ayudaba a decir misa...
La edad de oro
     La religión era omnipresente, se manifestaba en todos los detalles de la vida. Por ejemplo yo jugaba a decir misa en el granero, con mis hermanas de feligresas. Tenía varios ornamentos litúrgicos de plomo, un alba y una casulla[1].
     Hasta los catorce años yo era católico practicante: misas, rosarios, confesiones; comulgaba frecuentemente. Como todos los de mi familia, menos mi padre[2].
     A partir de esa edad...  empecé a tener mis dudas sobre la religión que tan cálidamente nos arropaba. Aquellas dudas se referían a la existencia del infierno y, sobre todo, al Juicio Final, una escena que me resultaba inconcebible[3].
     A los diecisiete años, yo ya no creía en nada. Primero fue una duda, una subyacente desconfianza hacia la existencia del infierno. Los jesuitas insistían mucho sobre el infierno. Acerca de los castigos eternos debidos a los pecados que sobre todo tuvieran que ver con el sexo... Hoy día, cuando hablo de eso con dominicos o jesuitas, están de acuerdo conmigo en que efectivamente la pérdida de la fe en la juventud cristiana se debe ante todo a  esa hinchazón del infierno de la que rezumaban los colegios de sus órdenes[4].
     La lectura de "El origen de las especies", de Darwin me deslumbró y me hizo acabar de perder la fe... yo tenía diecisiete años[5].
Nazarín
...Dejé de ser cristiano desde la adolescencia. Pero ¿creen ustedes que no tengo todavía en mi forma de pensar muchos elementos de mi formación cristiana? Entre otras muchas cosas, una ceremonia en honor de la Virgen, con las novicias en sus hábitos blancos y su aspecto de pureza, puede conmoverme profundamente... Puede ser por muchas razones. Incluso eróticas, ¿verdad? Pero ¿por qué esa ceremonia y no otra?... Ha quedado un trasfondo cristiano, católico. Yo no soy de la "grey", pero ¿cómo puedo negar que estoy marcado culturalmente, espiritualmente, por la religión católica?
...Culturalmente, soy cristiano. Habré rezado dos mil rosarios y no sé cuántas veces habré comulgado. Eso ha marcado mi vida. Comprendo la emoción religiosa y hay ciertas sensaciones de mi infancia que me gustaría volver a tener: la liturgia en mayo, las acacias floridas, la imagen de la Virgen rodeada de luces. Son experiencias inolvidables, profundas.[6]
Trato temas religiosos tanto en "Nazarín" como en "Viridiana" y en "Simón del desierto". Sin embargo no es mi intención poner la religión como tema central de mis filmes. Pero muchas veces imaginé un filme sobre la vida de Cristo, que partía del principio de fidelidad para con el Evangelio, sin cambiar una coma y sin otorgar concesiones de ninguna especie. Esta película nos daría una representación explosiva y violenta de la persona de Cristo. Quisiera hacer una película sobre la vida de Santa Teresa de Lisieux, tal como está descrita por Pierre Mabille. No hay que inventar nada, está todo; lo que se modifica es nuestra interpretación de los acontecimientos y de las personas[7].
     En mis películas cada vez voy poniendo más elementos religiosos. Es un poco de obsesión[8]...
     "La edad de oro", y "La vía láctea" son las películas más religiosas que he hecho.
La vía láctea
El Buñuel de "La edad de oro" es un hombre que está seguro de sí mismo y de sus ideas. Que ha encontrado la meta, que encontrado la verdad... Por tanto, luchemos contra lo que odio. Son anti. Vamos a luchar contra todo lo que odio. Y es un film claro, decidido, sin misterio. Nada. Muy surrealista desde luego, pero no hay misterio. Mis ideas se ven clarísimas... Todo lo que tiene de anti–tal, anti–familia, anti–patria, anti–religión, anti–todo, están expresadas clarísimamente, es muy violenta. Han pasado cuarenta años, y da la casualidad de que sigo siendo el mismo. Yo no creo ni más ni menos que hace cuarenta años. Soy el mismo, tengo mis ideas, evolucionadas desde luego, pero hoy encuentro el mundo subvertido, los valores que eran antes positivos, ahora son negativos, las partes de la derecha ahora resultan de izquierda. Hay un momento de confusión tremenda en el mundo. No sabemos a dónde vamos. La verdad es inasequible y no creo en ella. No creo que la verdad esté en ningún sitio. Me molesta personalmente, intelectualmente, la gente que ha encontrado la verdad. O sea, en cualquier doctrina, o en cualquier grupo social,... y "La vía láctea", siendo yo el mismo, tiene un aspecto, una forma ambigua. En el fondo, creo que se ve muy bien que no he variado, pero hay aspectos que pueden atraer la ira o el desprecio de gentes que me ven en plan anti... Yo creo que soy el mismo, y la ambigüedad del film es la ambigüedad de nuestra época, sin proponérmelo[9].
     Ya no soy anticlerical[10].        




Viridiana
[1] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:20
[2] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:39
[3] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:34
[4] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:39
[5] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:34
[6] Tomás Pérez Turrent y José de la Colina: Buñuel por Buñuel. Pág.:141
[7] Manuel Michel: Entrevista con Luis Buñuel. Pág.:47
[8] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:122
[9] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:134
[10] Max Aub: Conversaciones con Buñuel. Pág.:157

jueves, 17 de octubre de 2013

Luis Buñuel, novela, de Max Aub

     Ayer vio la luz la biografía que Ian Gibson ha escrito sobre la primera mitad de la vida de Buñuel. Visto por encima me ha causado muy buena impresión, aunque me hubiera gustado que estuviera plagado de fotos de documentos, pero el libro sigue la línea de las anteriores biografías sobre García Lorca y Dalí.
     Bueno, pues ya se anuncia para el 4 de noviembre otra importantisima novedad. Se trata de  Luis Buñuel, Novela. Este era el título de la obra que Max Aub estaba configurando sobre Buñuel cuando le sorprendió la muerte y no pudo finalizarlo. En 1985 la editorial Aguilar publicó el libro Conversaciones con Buñuel seguidas de 45 entrevistas con familiares, amigos y colaboradores del cineasta aragonés. En dicho libro se recogían las entrevistas realizadas por Max Aub, aunque según algunas fuentes no estaban completas. Mucho del material que Aub pretendía incluir en su obra quedó sin editar. El que quiera obtener más información sobre el material que quedó en el tintero puede consultar el Archivo de la Fundación Max Aub. Ahora, la editorial UDLlibros va a sacar lo que anuncia como su última gran obra inédita Luis Buñuel, novela. De momento no sabemos las diferencias que habrá entre la obra editada por Aguilar y ésta. Parece, digo parece, que se ha incluido mucho del material que quedó inédito. La buena noticia es que incluye un DVD con las conversaciones grabadas entre Max Aub y Luis Buñuel, la mala es que cuesta el doble que la biografía de Ian Gibson.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Buñuel visto por (4). . . Su hijo Rafael

     Mi padre no quería que fuésemos artistas, le hubiera encantado que fuésemos profesores, con un trabajo serio…Sin embargo lo que más admiro de él es su humor. Y los ejercicios que estimulaban nuestra imaginación, como cuando nos pedía que nos pusiésemos en una situación imposible, como si fuésemos, por ejemplo, un mejillón. No nos hablaba nunca de religión, ni a favor, ni en contra. Sólo nos daba consejos de padre, pero nos dejaba total libertad. No veía la televisión
     Mi padre era muy conservador de puertas para adentro. La gente a menudo me dice ¡qué maravilla poder convivir con alguien tan creativo y tan rebelde como tu padre! Pero la realidad es que mi padre era de los de a las 10 en casa, y si nos retrasábamos un rato aunque estuviésemos en casa de Luis Alcoriza, que estaba a sólo 10 minutos, enseguida se ponía nervioso. Era como un reloj, jamás esperaba a alguien que se retrasaba cinco minutos…Le costaba autorizarnos las salidas nocturnas: “Debeis volver a las diez de la noche.”...Sabía que mi padre se acostaba pronto y regresé a las dos de la mañana. También sabía que contaba con la complicidad de mi madre... Mi padre estaba preocupado por sus niñitos...Si en México nos tienen miedo es a mí por alto y a él [su hermano Juan Luis] por ancho.
    (Sobre el libro que escribió su madre Memorias de una mujer sin piano): Ese libro  está muy bien porque critica a mi padre. Y tiene razón en criticarlo. Mi hermano revisó el escrito antes de que se publicara. Entonces si algo no hubiese estado bien, él podía haber dicho que se eliminara. Y yo lo leí cuando salió y tampoco encontré nada extraño.
     En los últimos años hubiera querido venir más [a España]. Pero mi madre no quería. Ella era francesa, pero se creía mexicana... Si no hubiese sido  por mi madre a lo mejor hubiera regresado a España a Vivir.

lunes, 14 de octubre de 2013

De bares, bebidas y tabaco

Buñuel: "El que no fuma ni bebe es un cabrón." Esas fueron más o menos las palabras que le dijo a Paco Rabal. Supongo que se lo diría porque le gustaban mucho las dos cosas:
Yo he pasado en los bares horas deliciosas. El bar es para mí un lugar de meditación y recogimiento, sin el cual la vida es inconcebible... Ahora... me gusta recordar los bares que amé.
En el "Hotel del Paular", al norte de Madrid, instalado en uno de los patios de un magnífico monasterio gótico, yo solía tomar el aperitivo... Estaba prácticamente solo, rodeado de reproducciones de cuadros de Zurbarán, uno de mis pintores favoritos... Llegué a querer aquel lugar tanto como a un viejo amigo[1]”...
...Yo no soy un alcohólico. Desde luego, toda mi vida ha habido veces en las que he bebido hasta caerme; pero casi siempre se trata de un ritual delicado que no te lleva a la auténtica borrachera, sino a una especie de beatitud, de tranquilo bienestar, acaso semejante al efecto de una droga ligera. Es  algo que me ayuda a vivir y a trabajar... Si tuviera que enumerar todas las virtudes del alcohol, no acabaría nunca...Yo pongo en lo más alto el vino, especialmente el tinto. En Francia se encuentran el mejor y el peor...Siento gran cariño por el Valdepeñas español… Desde luego nunca bebo vino en el bar. El vino es un placer puramente físico que no excita en modo alguno la imaginación .
En un bar, para inducir y mantener el ensueño, hay que tomar ginebra inglesa...Si bien el  dry–martini  es mi favorito, yo soy el modesto inventor de un cóctel llamado "Buñueloni "...Tenía también gran debilidad por los aperitivos franceses, el picón– cerveza– granadina y sobre todo, el mandarín– curaçao– cerveza... Por supuesto, de vez en cuando también bebo vodka... Me gustan los aguardientes mexicanos, la tequila y el mezcal...el whisky, nunca me interesó.[2]
Toda una vida de media docena de martinis al día, más una o dos botellas de vino, le había dado una resistencia al alcohol. Bebió mucho. Como confiesa en su correspondencia con José Rubia Barcia:
-Ya abordé los sesenta. Fumo y bebo como un cosaco.[3]
-A Taxco no fui por temor a ser como siempre he sido, es decir, lanzarme a la contemplación de callejas con un 30% de alcohol en la sangre.[4]
-Aunque sigo fumando y bebiendo de lo lindo llevo una vida de gran calma.[5]
Su rápido desarrollo físico en su juventud hizo que adoptara pronto hábitos propios de los adultos, como la bebida.
Los jesuitas me enseñaron a beber vino en el colegio, pues nos ponían un vaso en todas las comidas. ¡Profunda sabiduría!
Durante su época madrileña de la Residencia frecuentó las tabernas: Bebíamos mucho.[6]
La fidelidad que Luis va a mantener a lo largo de su vida con el alcohol comienzan a gestarse formalmente en la Residencia.[7]
 “Buñuel y yo íbamos a pasar una tarde deliciosa hablando de todo y bebiendo en cantidades industriales sus famosos buñuelonis, que a mí me encantaban... y él lo sabía. Me repetía constantemente que era el único cineasta mexicano que le aguantaba el paso...Bebía yo a la par con él. Eso le gustaba...Así las cosas, nos pasábamos las horas en su estudio hablando de cine, de Rusia, de España...en el entendido de que lo único que en realidad importaba era esa ensaladera repleta de cubos de hielo que religiosamente salía y volvía a entrar al refri para que siempre estuviera a punto de congelación el buñueloni maravilloso. Su mujer, de vez en vez entraba y, sin emitir palabra, nos sustituía los platos vacíos por otros con botanas y tapas.[8]
 A Luis le gustaba mucho apostar a ver quién aguantaba más...[9]
 Cuando llegué a México, ahora en el último viaje, como había bebido mucho en España temí que tuviese cirrosis y me hicieron varios análisis...Yo no como mucho, pero bebo. Estoy alcoholizado (se ríe). Hace muchos días pasé por el Museo de Chicote, para visitarlo. A mí todas las cosas del vino y de las bebidas me interesan.[10]
Cuando llega a París en 1925…”Buñuel no ha perdido su gusto por el alcohol y cuando sale con su amigo aragonés Juan Vicens, hijo único y también con dinero, van de tasca en tasca y como estos establecimientos exponen sus bebidas en fila, comienzan por la primera y terminan más allá de la vigésima…[11]
Cuando te invitaba a ese lugar[Torre de Madrid], te recibía allí, te soltaba tres o cuatro “buñuelonis” para que te entonaras, te colocaba mucho, y te dejaba noqueado.[12]
 Su hijo Juan Luis comenta, que su trabajo en Ese oscuro objeto del deseo fue  “impedir a mi padre y a Silberman beber demasiado en el plató”.[13]
 Soy el modesto inventor de un cóctel llamado "Buñueloni". En realidad, se trata de un simple plagio del célebre "Negroni"; pero, en lugar de mezclar "Campari" con la ginebra y el "Cinzano" dulce, pongo "Carpano". Ese cóctel lo tomo preferentemente por la noche, antes de sentarme a cenar. También en este caso, la presencia de la ginebra, que domina en cantidad sobre los otros dos ingredientes, es un buen estímulo para la imaginación.[14]
En el Testamento de Luis Buñuel para sus amigos:
Carpano, ginebra y Cinzano dulce. Más ginebra que los otros componentes.[15]
 Mi bebida preferida es el dry–martini... Básicamente, se compone de ginebra y de unas gotas de vermut, preferentemente "Noilly–Prat"...El hielo debe ser muy duro, para que no suelte agua. No hay nada peor que un martini mojado.
Pongo en la nevera todo lo necesario copas, ginebra y coctelera, la víspera del día en que espero invitados... Al día siguiente, cuando llegan los amigos, saco todo lo necesario. Primeramente, sobre el hielo bien duro echo unas gotas de "Noilly–Prat" y media cucharadita de café, de angostura, lo agito bien y tiro el líquido, conservando únicamente el hielo que ha quedado, levemente perfumado por los dos ingredientes. Sobre ese hielo vierto la ginebra pura, agito y sirvo. Eso es todo, y resulta insuperable[16].
Cuando venía a España se hospedaba en el hotel Plaza y al mediodía solía ir a tomar los dry martinis a Chicote… Y era un hombre que cuando no le gustaba el dry martini que le poníamos, se iba y no decía ni adiós...Volvía a los dos o tres días, o aprovechando una de sus visitas a Madrid. Casi siempre pasado el mediodía, a la una o una y media de la tarde. Otras veces se marchaba y nos despedía con una reverencia...Y decíamos: “Hoy hemos acertado”...Como tenía el paladar tan exquisito, captaba la diferencia rápidamente. Le gustaba tomarlo con una aceituna. Solía decir que los dry martinis que se tomaba en el hotel Plaza eran los mejores, aunque Chicote era la Capilla Sixtina del dry martini…[17]
Le gustaba que le echáramos Nolly-Prat, que es muy francés. Y le gustaba una ginebra seca. Solía tomar ginebra española, una ginebra catalana no muy conocida fuera del mundo de la coctelería o de la hostelería...
 En el Testamento de Luis Buñuel para sus amigos:
Ginebra, gotas de vermut, preferentemente “Noilly-Prat. Tal vez Angostura. El hielo muy duro, que no suelte agua.[18]

 Imposible beber sin fumar. Yo empecé a fumar a los dieciséis años y aún no lo he dejado... Pocas veces he fumado más de veinte cigarrillos al día... Hace unos veinte años, me acostumbré a los cigarrillos franceses: los "Gitanes" y, sobre todo, los "Celtiques" son los que más me gustan.
El tabaco, que casa admirablemente con el alcohol,... es un amable compañero con el que afrontar todos los acontecimientos de una vida. Es el amigo de los buenos y de los malos momentos. Se enciende un cigarrillo para celebrar un alegría y para ahogar una pena...Es un placer de todos los sentidos[19].
Debido a su gran desarrollo corporal le hacía parecer mayor. Algunos de sus compañeros de instituto le recuerdan yendo con frecuencia a clase fumando un puro.
Añadiré que el alcohol y el tabaco acompañan muy gratamente al acto del amor. Por regla general el alcohol viene antes, y el tabaco después.[20]



[1] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:45
[2] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.:49
[3] Carta de Luis Buñuel(8/9/60) en: José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en Hollywood y después. Pág.: 78
[4] Carta de Luis Buñuel(15/9/61) en: José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en Hollywood y después. Pág.: 83
[5] Carta de Luis Buñuel (9/11/72), en: José Rubia Barcia: Con Luis Buñuel en Hollywood y después. Pág.: 97
[6] Manuel Alcalá: Buñuel (Cine e ideología). Pág.: 40
[7] Carlos Barbachano: Buñuel. Pág.: 36
[8] Sergio Olhovich, en: Francisco Sánchez : Siglo Buñuel. Pág.: 271
[9] Elías Querejeta : En torno a Buñuel. Pág. 421
[10] Ricardo Muñoz Suay (1966) : En torno a Buñuel  Pág. 599
[11] Manuel Rodríguez Blanco: Luis Buñuel.  Pág. 53
[12] Joaquín Jordá : En torno a Buñuel. Pág. 283
[13] Juan Luis Buñuel : En torno a Buñuel. Pág.: 146
[14] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.48
[15] En torno a Buñuel. Pág. 638
[16] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.48
[17] Fernando del Diego : Buñuel 100 años. Prohibido asomarse al interior Pág. 139
[18] En torno a Buñuel. Pág. 638
[19] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.51
[20] Luis Buñuel: Mi último suspiro.  Pág.51

viernes, 11 de octubre de 2013

Buñuel visto por (3). . . Su hijo Juan Luis

     Nacido en París en 1934, el hijo primogénito de Buñuel es también director de cine y escultor. El texto que viene a continuación está extraído de diferentes declaraciones que ha hecho a los distintos medios de comunicación y que suelen repetir las mismas cosas, así como  a la revista Cuadernos de la Academia nº 7-8:
     "Era muy profesional…Se mostraba amable y simpático con todos…El plató era bastante silencioso, pero siempre con buen humor y risas…En los rodajes nunca perdía la paciencia, había un ambiente muy respetuoso, nos lo pasábamos bien… [Mi] padre nunca hizo concesiones, prefería trabajar con un presupuesto muy bajo antes que aceptar presiones cara al público, al éxito comercial…
     La fama le molestaba, la gente dando la lata y esas cosas… Si alguna de sus películas funcionaba demasiado bien, se preocupaba. Decía “hice algo mal”, … Y no volvía a ver sus películas, ¿para qué?... Odiaba los premios, los regalaba, los tiraba o no iba a recogerlos…
     Hacía las películas para él y para sus amigos, disfrutaba si les gustaban, si se reían con ellas, pero nada más, después no le importaba qué se hiciera con esas películas…No hablábamos de cine…Se hablaba de la Guerra Civil, de literatura o de otras cosas. Tampoco salía al cine por aquello de la sordera.
     Él estaba en contra de todo lo establecido, de la hipocresía. Ésa fue su obra…Era muy violento, siempre con humor, inteligente, pero denunciando ciertas costumbres de la sociedad y lo hacía como un servicio a la revolución…Siempre estuvo contra la religión organizada, contra la jerarquía, no contra el cura individual…Él era pro republicano y antifascista... A veces se le veía triste en casa y decía que estaba pensando en García Lorca y en cómo le llevaban a la muerte, en lo que Federico sabía que iba a pasar, su miedo… Estaba muy obsesionado por el terrorismo…que cualquier persona pone una bomba…tenía miedo por su familia.
     Mi padre no rompió con las raíces, en todos sus viajes y lugares estaban los amigos republicanos en el destierro. Yo era niño y siempre recuerdo en casa que yo me despertaba y los oía hablando y blasfemando sobre Franco y el frente de Teruel y si esto y aquello. El dolor que quedó fue tremendo; perdieron su familia, su tierra, su patria. Fue terrible…[No regresó a España] porque tenía su casa en México, mi madre quería su casa y él estaba muy tranquilo. Venía a Europa a trabajar y después allí tenía sus libros y todo. Mi madre no quería irse de México.
     Sólo salía de casa para filmar. No le agradaba hacer turismo…prefería estar en casa tomando un café…[La relación con mi padre fue] muy tranquila, de orden, de disparar muchas pistolas, de aperitivos y vino con los amigos…Le interesaban las pistolas, los rifles y el buen alcohol; no hablo de vinos de mil dólares, sino de un buen Rioja, un buen güisqui y una buena ginebra.
     [Lo de las arañas] era más de su familia, podían pasarse horas hablando de arañas, pero a nosotros no nos interesaban tanto. En casa no quería ni cuadros ni cortinas, lugares donde pueden esconderse. Sentía rechazo y fascinación por los arácnidos.
     Mi padre tenía dos trajes cuando murió, tres pares de pantalones, dos pares de zapatos y poco más…él no cambió su manera de vida con o sin dinero. Fue un señor muy bueno, con el que la pasamos muy bien. Fue un hombre muy digno y correcto, que quería a su familia."

miércoles, 9 de octubre de 2013

Espectadores y recaudación de las películas de Buñuel en España

    Como curiosidad, voy a mostrarles los datos sobre el número de espectadores que tuvieron las películas de Buñuel en España. Estas cifras están sacadas de la Base de Datos de Películas Calificadas que tiene el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte.
     Debemos tener en cuenta, que todas las películas de Buñuel se exhibieron antes de que entrara en vigor el control de taquilla, en 1979, y el fraude en la exhibición era una continua queja por parte de los distribuidores y productores.
 
Título                                                Espectadores   Recaudación
Tristana                                             1.801.949          410.009
Belle de jour                                       1.168.609          764.575
Ese oscuro objeto del deseo                1.076.425          781.804
Viridiana                                            1.037.730          677.080
El discreto encanto de la burguesía        536.065          326.771
El fantasma de la libertad                      355.054          181.096
Diario de una camarera                         236.140            62.369
La vía láctea                                        184.767           134.986
Los olvidados                                       172.733            19.169
El ángel exterminador                           149.998            37.257
Nazarín                                               109.863            29.974
La joven                                              101.664            30.534
Ensayo de un crimen                             77.835            10.796
La edad de oro                                      58.845            47.588
La muerte en este jardín                        36.554            13.136
Él                                                        35.782            10.023
Los ambiciosos                                    35.369            13.463
Abismos de pasión                               34.276              9.609
Así es la aurora                                    33.730            15.972
El gran calavera                                   12.209              4.410
La hija del engaño                                12.090              4.524
Simón del desierto                                      71                170

   Es mejor fijarse en el número de espectadores que en la recaudación, ya que ésta depende del precio de las entradas y en aquellos años la inflación era muy alta por lo que los precios variaban de un año para otro.
   La película más vista fue Tristana, seguramente porque se estrenó en su fecha y en una época en que la mayoría de las películas de Buñuel estaban prohibidas. Además es una película que podía entender todo el público.  El éxito de Belle de jour es comprensible por su temática. Buñuel siempre decía que si esa película tuvo tanto éxito fue porque salían unas putas. Ese oscuro objeto de deseo se estrenó puntualmente en su año. Supongo que el título y el desnudo de Ángela Molina ayudaron a que la viera bastante gente. Viridiana, después de tantos años de prohibición era lógico que muchos espectadores curiosearan para ver por qué se había prohibido. Otras películas como El discreto encanto de la burguesía, ganadora de un óscar, debería haber tenido más suerte, pero ésta como otras películas de Buñuel se estrenó en versión original subtitulada o en Salas de Arte y Ensayo que echaban para atrás a muchos espectadores. Los datos de Simón del desierto son un error de la Base de Datos.