miércoles, 30 de abril de 2014

Freud en el cine de Luis Buñuel

Igual que ocurriera con Fabre, Luis Buñuel descubrió a Sigmund Freud durante su estancia en la Residencia de Estudiantes y como aconteció también con aquel, le marcaría para toda su vida. La lectura de Freud y el descubrimiento del inconsciente me aportaron mucho en mi juventud[1].
...Puedo asegurar... que leí mucho de Freud, desde el veintitrés[2].
Sigmund Freud
En 1922 aparecen sus primeras obras traducidas. España fue el primer país en publicar sus Obras completas. Buñuel tenía unos amplios conocimientos sobre Freud. La primera obra que leyó fue Psicopatología de la vida cotidiana. La concepción pansexualista de Freud le facilitó una clave de interpretación muy de acuerdo con sus antiguas represiones y una superación intelectual de los "tabúes" que habían presidido parte de su infancia y adolescencia.[3]
Leyó La interpretación de los sueños en sus años de estudiante lo que le reveló que en el desván del subconsciente dormían agazapados todos nuestros sueños, que no tenía más que abrir una rendija que la puerta y dejar que aflorasen nuestros deseos más inconfesables. El motivo por el que utilizó el subconsciente como fuente de creación artística se debe a que en nuestros sueños y ensoñaciones el instinto se halla en estado puro, libre de las ataduras de la razón.[4] Como muchos intelectuales de su generación Buñuel abrazó con entusiasmo: la revolución freudiana de la naturaleza de los conflictos internos.[5]

domingo, 27 de abril de 2014

Luis Buñuel en la Wilkipedia, los errores

Hoy vamos a tener un post un tanto particular. La Wikipedia es una de las páginas más consultadas en Internet. Un día se me ocurrió leer lo que ponía sobre Luis Buñuel y me di cuenta de la gran cantidad de errores que contenía. He pensado, que dado que es consultada por tanta gente sería interesante señalar los errores, con una doble finalidad:
·         Llamar la atención sobre la escasa fiabilidad de la Wikipedia. Está claro que todos los artículos no estarán igual, pero…
·         Si esta página la lee alguien de los que habitualmente escriben en ella, para que la lean y vean los diferentes errores que contiene.
Este post no está escrito con ánimo de polémica ni nada por el estilo, solo pretendo colaborar. A mí me gustaría que los errores que cometo, que seguro que los cometo, me los comunicaran para corregirlos.
Si alguien se pregunta por qué no los corrijo yo, le diré que una vez intenté corregir una fecha que la puse mal y eso que en mi blog estaba bien, pero…

miércoles, 23 de abril de 2014

El gran calavera (1949)

El gran calavera es una de esas películas a las que Luis Buñuel llamaba alimenticias y que ha sido continuamente menospreciada por la crítica, salvo alguna honrosa excepción. A todo aquel que no haya visto la película le voy a dar un consejo: véanla, olvídense de que es una película de Buñuel, es decir, no se pasen la película buscando toques buñuelianos, y déjense llevar por ella. El entretenimiento está garantizado.

La película empezó su rodaje en los estudios Tepeyac el  9 de junio de 949 y terminó el 5 de julio, unos 18 días de rodaje y un presupuesto de 4.000.000 de pesos. Se estrenó el 25 de noviembre de ese año y estuvo tres semanas con gran afluencia de público. Fue un gran éxito, tanto de crítica como de público. Buñuel demostró que era un director eficaz, que terminaba sus películas en el tiempo previsto sin pasar el presupuesto y conseguir el éxito de público. El realizador, que necesitaba reafirmar su puesto en el cine comercial mexicano, lo consiguió con esta película.
Fue un buen éxito de público y gracias a esta película pude seguir haciendo cine en México[1].

domingo, 20 de abril de 2014

La influencia de Fabre en Luis Buñuel

Jean-Henri Fabre
Continuando con la serie de personajes que más han influido en la obra de Luis Buñuel, hoy hablaremos Fabre.
Jean-Henri Fabre (1823-1915) fue, entre otras cosas, un famoso entomólogo francés. Durante la estancia de Buñuel en la Residencia leyó los cinco tomos, que sobre la vida de los insectos escribió y publicó en 1920 la editorial Espasa Calpe. Hasta tal punto le fascinaron que abandonó su carrera de Ingeniero Agrónomo por la de Ciencias Naturales, carrera que por cierto tampoco acabaría.
He adorado los "Recuerdos entomológicos" de Fabre. Por la pasión de la observación, por el amor sin límites al ser vivo, este libro me parece inigualable, infinitamente superior a la Biblia. Durante mucho tiempo, dije que solamente me llevaría ese libro a una isla desierta. Hoy he cambiado de opinión: no me llevaría ningún libro[1].

miércoles, 16 de abril de 2014

Gran Casino (1946-47)

Me interesaba ... el oficio cinematográfico, el trabajo en el estudio, la organización... Como ya había sido productor en Filmófono y conocía los aspectos de la industria en diferentes niveles, eso había de permitirme trabajar rápido, como se acostumbraba en el cine mexicano... Filmar canciones me parecía aburrido y procuré meter detalles que me divirtieran, para no hacer la película realista, acentuar la falta de lógica y romper la monotonía... Los figurantes o "extras" no daban el tipo de extranjeros. Tuve también problemas con el fotógrafo Jack Drapper... No tuve problemas con los actores, y tampoco con los técnicos, a pesar de que a veces no respeté el ángulo de 180º en la disposición de la cámara... Lo hice a propósito muchas veces. Que se fastidiaran. Me daba igual. Yo experimentaba cambiando los ángulos... Yo me decía "¡Abajo los 180º!" Ahora, debo confesar que, después de haber hecho treinta películas, aún dudo respecto a la relación de miradas en el campo–contracampo... Yo no había filmado desde hacía mucho tiempo y me interesaba encontrar los secretos de la técnica cinematográfica... Fue mal, sin ser una catástrofe. Me quedé tres años sin filmar[1]...
Yo no había estado detrás de una cámara desde Madrid... No obstante, si bien el argumento de la película no tiene ningún interés, creo que la técnica es bastante buena[2].
Con esta película Buñuel inaugura su etapa mexicana y la del cine comercial, ya que sus películas anteriores habían sido financiadas por amigos o por la familia.

domingo, 13 de abril de 2014

La huella de Ramón Gómez de la Serna en Luis Buñuel

Continuando con la serie de personajes que más han influido en la obra de Luis Buñuel, hoy vamos a hablar de Ramón Gómez de la Serna.
Después de García Lorca, la siguiente influencia intelectual que recibió Buñuel fue la de Ramón Gómez de la Serna, reconocido introductor de las vanguardias en España y que desembocaría en el ultraísmo, movimiento al que también se vincularía Buñuel en sus comienzos literarios.
En 1914 Ramón funda en Madrid su famosa tertulia del café Pombo, que los sábados por la noche oficia como uno de los cenáculos esenciales para la vanguardia española, y a la que Buñuel asiste puntualmente durante cerca de seis años.[1]
Durante los años que pasé en la Residencia, Gómez de la Serna era un gran personaje, acaso la figura más famosa de las letras españolas. Era autor de numerosas obras y escribía en todas las revistas.
Todos los sábados, de nueve de la noche a una de la madrugada, Gómez de la Serna reunía a su cenáculo en el «Café Pombo», a dos pasos de la Puerta del Sol. Yo no faltaba a ninguna de aquellas reuniones, en las que encontraba a la mayoría de mis amigos y a otros.
Buñuel (centro) con unos amigos en el
Café Pombo en traje "romántico"
Los sábados por la noche pontificaba Gómez de la Serna. Llegábamos, nos saludábamos, nos sentábamos, pedíamos de beber, casi siempre, café y mucha agua (los camareros no paraban de traer agua) y se iniciaba una conversación errabunda, comentario literario de las últimas publicaciones, de las últimas lecturas, noticias políticas. Nos prestábamos libros y revistas extranjeras. Criticábamos a los ausentes. A veces, un autor leía en voz alta una poesía o un artículo y Ramón daba su opinión, siempre escuchada y, en ocasiones, discutida. El tiempo pasaba de prisa. Más de una noche, unos cuantos amigos seguíamos hablando mientras deambulábamos por las calles. [2]

miércoles, 9 de abril de 2014

Las Hurdes/ Tierra sin pan (Terre sans pain), 1933

Los colaboradores de Buñuel:
El fotógrafo Éli Lotar
Había en Extremadura,... una región montañosa desolada, en la que no había más que piedras, brezo y cabras: Las Hurdes...Yo acababa de leer un estudio... sobre aquella región por Legendre... que me interesó sobremanera. Un día... hablando de la posibilidad de hacer un documental sobre Las Hurdes, con mi amigo Sánchez Ventura y Ramón Acín, un anarquista, este me dijo... "Si me toca el gordo de la lotería, te pago esa película". A los dos meses le tocó la lotería... Y cumplió su palabra.
Para rodar Las Hurdes hice venir de París a Pierre Unik para que me sirviera de ayudante y al cámara Éli Lotar.
Pierre Unik
Yves Allégret nos prestó una cámara. Puesto que no disponía más que de veinte mil pesetas, cantidad muy modesta, me doy a mí mismo un mes de plazo para hacer la película
[1].
Mi intención al realizar esta obra fue transcribir los hechos que me ofrecía la realidad de un modo objetivo, sin tratar de interpretarlos, y menos aún de inventar. Si fui con mis amigos a ese increíble país lo hice atraído por su intenso dramatismo, por su terrible poesía. Lo poco que conocía de él por mis lecturas me había conmovido. Sabía que allí durante siglos unos seres humanos se hallaban luchando contra un medio natural hostil y que lo hacía sin esperanzas de llegar a vencerlo.
Ramón Acín
financiador
Nuestro trabajo fue hecho por amor a ese miserable país. Yo, que antes había encontrado empresas y particulares para realizar mis otros films, no puede conseguir dinero suficiente para producir éste...[2]
Aquellas montañas desheredadas me conquistaron en seguida. Me fascinaba el desamparo de sus habitantes, pero también su inteligencia y su apego a su remoto país, a su "Las Hurdes"...
En Las Hurdes no hay nada gratuito. Es tal vez la película menos "gratuita" que he hecho[3].

domingo, 6 de abril de 2014

Una jirafa

Una jirafa es una de las obras literarias más conocidas de Buñuel.
Instigado por Breton... en una hora escribí los textos de "Una jirafa".
Pierre Unik me corrigió el francés, después fui a ver a Giacometti a su estudio... y le pedí que dibujara y recortara... una jirafa de tamaño natural... Las manchas de la jirafa estaban montadas con bisagras y podían levantarse. Debajo, se leían las frases escritas por mí en una hora[1].
Debió redactarse entre octubre de 1931 y enero de 1932 y se publicó en francés en "Le Surréalisme au Service de la Revolution", nº 6, con el título de Une girafe, y con fecha de 15 junio de 1933.
Buñuel y Giacometti con
la "sorpresa".
Una jirafa fue compuesta por Buñuel como parte de la “sorpresa” que entre él y Giacometti iban a llevar a la fiesta que los Noailles, los que financiaron La edad de oro (L’âge d’or, 1930), dieron a mediados de 1932 en Hyères. Cada uno de los artistas invitados aportó algo para la fiesta. La aportación de Buñuel y Giacometti, causó una “sorpresa” generalizada, pero un tanto decepcionante. Su aportación consistió en una jirafa de tamaño natural, hecha por Giacometti en contraplacado y en cada una de las manchas, montadas con bisagras, se podía leer un pequeño texto de Buñuel. El texto que escribió Buñuel para estas manchas ha desaparecido. Lo que nos queda es la reconstrucción que el cineasta hizo posteriormente  y que fue publicada en 1933 con el título de Una jirafa (Une girafe).
A continuación encontrarán dicho texto, relacionándolo con la vida y obra cinematográfica del realizador.

miércoles, 2 de abril de 2014

La edad de oro (L' âge d'or) 1930

La edad de oro es la única película que filmé en un estado de euforia, entusiasmo y fiebre destructora. Quería atacar a los representantes del "orden" y ridiculizar sus principios "eternos". Con toda intención quise provocar un escándalo con este filme. Jamás volví a tener el entusiasmo que me poseyó entonces, como tampoco tuve otra vez la oportunidad de expresarme con tanta libertad. Fue esa época la que produjo en mí ese estado de ánimo. No me sentía solo: todo el grupo de surrealistas estaba detrás de mí[1].
Buñuel y los vizcondes de Noailles (1930)
que financiaron la película
En La edad de oro me propuse ofender al público, porque eso me parecía necesario en esa época[2].
Se trataba ... sobre todo... de una película de amor loco, de un impulso irresistible que, en cualquier circunstancia, empuja el uno hacia el otro a un hombre y una mujer que nunca pueden unirse[3].
El argumento es una secuencia de moral y estética surrealistas. En torno a los dos protagonistas, un hombre y una mujer, se despliega un conflicto propio de cualquier sociedad humana, un conflicto entre el amor y cualquier otro sentimiento, ya sea religioso, patriótico o humanitario. También en este caso el entorno y los personajes son realistas, pero aquí están movidos por el egoísmo que impregna cualquier actitud amorosa, desde la exclusión al control. El instinto sexual y el sentido de la muerte forman la sustancia verdadera de la película. Es un film  romántico, realizado en pleno frenesí surrealista.[4]