domingo, 29 de junio de 2014

La adaptación cinematográfica de Subida al cielo

La  película no parte de una novela u obra de teatro, sino de un guión cinematográfico escrito por Manuel Altolaguirre que finalizó a finales de junio de 1951[1]. Sobre este guión trabajaron posteriormente Juan de la Cabada[2], Lilia Galeana, que adaptaron los diálogos al contexto mexicano y el propio Luis Buñuel. Recordemos que se empezó a filmar el 6 de agosto de ese año.
Al llevar Buñuel este guión a la pantalla ha sido bastante fiel al original. Como verán ustedes lo que hay sobre todo son supresiones. Buñuel dijo que faltó dinero para terminar la película. Al no estar editado el guión de la película no sé cuáles de estas supresiones estaban previstas y cuáles de ellas se deben a la escasez de medios.
Entre los cambios hay dos que son sustanciales y que es mejor destacar desde el principio, pues cambio totalmente el sentido de la obra:
·         Mientras en el guión de Altolaguirre la pareja ha consumado el matrimonio en la isla, en la película no.
·         En el guión original la actitud de Raquel hacia Oliverio es menos “agresiva” e insistente y no llega a poseerlo, como sí ocurre en la película.

miércoles, 25 de junio de 2014

Subida al cielo (1951)

En sus memorias, Mi último suspiro, Buñuel nos dice de la película: Guardo bastante buen recuerdo de Subida al cielo, relato de un viaje en autobús... El guión se inspiraba en algunas aventuras acaecidas al productor de la película, el poeta español Altolaguirre, viejo amigo de Madrid, que se había casado con una cubana riquísima. Todo se desarrollaba en el Estado de Guerrero...
Rodaje rápido, maqueta bastante lamentable del autobús que se ve avanzar bamboleándose por la falda de la montaña, y también los imprevistos de los rodajes mexicanos…En México me he visto obligado a adquirir una gran rapidez de ejecución..., que a veces lamento más tarde[1].
Pero también tenemos unas declaraciones suyas de 1952, el siguiente al rodaje de la película: La idea principal de la película es huir de lo truculento y también de lo literario. Desde luego, es una obra de tipo realista. Lo más importante es la exaltación de lo trivial; toda la película trata de destacar detalles banales; así, por ejemplo, los diálogos del viajero de gallinas y del viejo porfiriano; las observaciones del porfiriano a su hijita [nieta]; las reacciones del chófer...Ese ataúd es un detalle más en la película, y no un detalle macabro: el féretro tiene el valor de un objeto cualquiera, no se exalta ni destaca la parte negra de la muerte, lo cual hubiera sido fácil. El propio argumento no descansa sobre un eje fundamental: la herencia que está en peligro para el pequeñín, lo mismo hubiera sido que fuera a parar a manos de los hermanos que se la reparten cuando todavía la madre vive. El espectador no siente—y ése es el propósito— angustia por esa herencia en disputa…. Mi obsesión en esa película era huir de «lo interesante», de lo espectacular...  A la hora de definir la película, dice que es: Una fantasía experimental. [2]

domingo, 22 de junio de 2014

La Orden de Toledo

La Orden de Toledo es algo más que una broma organizada por un grupo de jóvenes con ganas de divertirse. Aunque pudiera haber sido ese su origen, con el paso de los años se ha convertido en algo mucho más complejo. Sirvió como elemento aglutinador de una serie de intereses comunes entre un grupo de jóvenes que tenían un futuro muy prometedor. El paso de los años la convirtió para la mayor parte de sus componentes en algo nostálgico y de gratos recuerdos y para otros muchos en algo mítico.
“Toledo…en la década de los 20 recibió a un grupo, en apariencia, igual a los demás, y lo hubieran sido de no ser por la trayectoria posterior de muchos de ellos. La biografía y el recuerdo de muchos de estos personajes son hoy la fuente imprescindible para acercarnos a esta especie de broma y caricatura esperpéntica que formaron aquellos que estaban deseosos de nuevas experiencias estéticas y vivenciales. La búsqueda de la sorpresa, la rebeldía juvenil, el gusto por lo desconocido, por la leyenda, lo escondido e incluso lo que provocaba miedo y respeto fueron causas que atrajeron a este grupo de estudiantes. Allí le hicieron, en sorprendente simbiosis, cómplice de sus "locuras".
Venta de Aires (1924): Dalí, Mª Luisa González, Buñuel,
Juan Vicens, José Mª Hinojosa, José Moreno Villa
Estos jóvenes viajeros son poetas, escritores y estudiantes madrileños, los mismos que en Madrid están tejiendo la avanzada cultural de esos años y que lo serán de los venideros. Hablamos de la llamada Orden de Toledo. Así fue como Luis Buñuel denominó al grupo de amigos que visitaban Toledo en ciertas ocasiones, en busca de sus singularidades y de su belleza. Esta Orden, muy lejos de ser lo que la palabra nos sugiere, recordándonos las viejas órdenes militares o nobiliarias, fue un capricho o broma creada por el citado cineasta, en la que se seguían rigurosas condiciones para poder acceder o permanecer en ella, pudiéndose incluso ser expulsado de la misma.
Todos ellos buscaban en el Toledo de los años 20 nuevas experiencias.[1]

miércoles, 18 de junio de 2014

La adaptación cinematográfica de "Una mujer sin amor"

Una mujer sin amor (1951) parte de la novela Pierre et Jean[1] (1888) del escritor francés Guy de Maupassant (1850 – 1893). Ya sabemos que la adaptación, que fue hecha por Jaime Salvador, tiene en su primer tercio bastantes cosas sacadas de la versión que hizo André Cayatte en 1943 con el título de Pierre et Jean. Como lo que se narra en ese primer tercio no aparece en la novela no podemos compararlo aquí. (Ver ese tema aquí 
Antes de pasar a lo que realmente es el tema del post, me gustaría señalar que Una mujer sin amor, es una película hecha con escaso presupuesto, por lo que no se hace ninguna referencia al mar ni a los barcos que aparecen en la novela. Mientras una gran parte de la novela transcurre en exteriores, la película está casi en su integridad rodada en interiores, para acortar días de rodaje y costos.

domingo, 15 de junio de 2014

Una mujer sin amor (1951)

Esta es una de las películas que Buñuel llamaba alimenticias, es decir, las hacía para poder comer. Buñuel no encontraba nada salvable a esta película. Si la mayor parte de la crítica suele menospreciar casi toda su producción mexicana, esta película es de las que se llevan la palma. Se suele meter en un capítulo conjunto con La hija del engaño y Susana o Subida al cielo, dedicándole unas pocas líneas.
Buñuel comienza el rodaje el 16 de abril de 1951 en los estudios Churubusco con un costo aproximado de 450.000.000 pesos. Se estrena el 31 de julio de 1952 en el cine Mariscala.
Buñuel al hablar de esta película se contradijo:
En la entrevista con Tomás Pérez Turrent y José de la Colina dijo:
Es el peor de las que he hecho. Se basaba en Pierre et Jean, de Mau­passant, que Cayatte ya había filmado muy bien. Yo tuve que filmarla en veinte días y con menos medios; ¡y me hubiera gustado que William Wyler me hiciera una película en esas condiciones! En realidad segui­mos casi plano por plano la película de Cayatte, que era una guía míni­ma para trabajar en estudio. Había que filmar rápido, así que evité los cortes lo más que pude y esto me facilitó luego el montaje.[1]
Mientras que en sus memorias dijo:
Sin duda mi peor película. Se me pidió que hiciera un remake de una buena película que André Cayatte había realizado en Francia sobre Pierre et Jean, de Maupassant. Se trataba de instalarme una moviola en el plató para que yo copiase a Cayatte plano por plano. Naturalmente, me negué y decidí rodar a mi manera. Resultado mediocre.[2]
¿Cuál de las dos declaraciones se acerca más a la verdad? ¿De qué forma influyó la versión que André Cayatte realizó en 1943 con el título de Pierre et Jean, en la película de Buñuel?

miércoles, 11 de junio de 2014

El Marqués de Sade en la obra de Luis Buñuel

Este es el último post de la serie dedicada a las personas que más han influido en la obra de Luis Buñuel y lo hacemos precisamente con el más importante de todos ellos: Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como Marqués de Sade que nació el 2 de junio de 1740 en París y murió el 2 de diciembre de 1814 en Chareton-Saint-Maurice.
Marqués de Sade
A los veintiocho años yo era anarquista, y el descubrimiento de Sade fue para mí absolutamente extraordinario. No tuvo nada que ver con la erotología, sino con el pensamiento ateo. Resulta que lo que había sucedido, hasta aquel momento, es que pura y sencillamente me habían ocultado la libertad, me habían engañado totalmente referente a lo que era la religión y, sobre todo, acerca de la moral. Yo era ateo, había perdido la fe, pero la había reemplazado con el liberalismo, con el anarquismo, con el sentido de la bondad innata del hombre, y en el fondo estaba convencido de que el ser humano tenía una predisposición a la bondad echada a perder por la organización del mundo, por el capital, y de pronto descubrí que todo eso no era nada, que todo eso podía existir... y que nada, absolutamente nada, debía tenerse en cuenta como no fuese la total libertad con que si le diera la gana podía moverse el hombre, y que no había bien y que no había mal. Figúrate lo que eso representa para un anarquista. Lo extraordinario es que entonces, el veintinueve, es cuando comprendí la razón de ser de mi afición, de mi gusto, de mi compenetración con el surrealismo. Sade influyó más que nadie, no sólo en mí, sino en los surrealistas, en el surrealismo[1].
La influencia que ejerció sobre mí fue, sin duda, considerable. A propósito de La edad de oro, en que las citas de Sade saltaban a la vista, Maurice Heine escribió un artículo contra mí, afirmando que el Divino Marqués se sentiría muy disgustado. En efecto, él había atacado a todas las religiones, sin limitarse, como yo, solamente al cristianismo. Respondí que mi propósito no era respetar el pensamiento de un autor muerto, sino hacer una película[2].
El Marqués de Sade aparece como tal en
La vía láctea
En Sade descubrí un mundo de subversión extraordinario, en el que entra todo: desde los insectos a las costumbres de la sociedad humana, el sexo, la teología. En fin, me deslumbró realmente[3].
Me sentí igualmente muy impresionado por el testamento de Sade, en el que pide que sus cenizas sean arrojadas en cualquier parte y que la Humanidad olvide sus obras y hasta su nombre. Desearía poder decir lo mismo de mí. Encuentro falaces y peligrosas todas las ceremonias conmemorativas, todas las estatuas de grandes hombres. ¿Para qué sirven? Viva el olvido. Yo solamente veo dignidad en la nada...[4]

domingo, 8 de junio de 2014

Las dos adaptaciones que hizo Buñuel de "Don Quintín el amargao"

Don Quintín el Amargao o El que siembra vientos…es un sainete en dos actos[i], dividido en cinco cuadros, de Carlos Arniches y Antonio Estremera y con música de Jacinto Guerrero. Se estrenó en el teatro Apolo el 26 de noviembre de 1924. Se hizo una primera adaptación cinematográfica en 1925 a cargo de Manuel Noriega, pero aquí vamos a tratar de las dos que tienen relación con Luis Buñuel:
·         Don Quintín el amargao, 1935, que codirigió con Luis Marquina para Filmófono y de la que también era coproductor, productor ejecutivo y coguionista.
·         La hija de engaño, 1951 que dirigió en México. La obra la adaptaron al ambiente mexicano Luis y Janet Alcoriza a partir del guión de la versión de Filmófono. Supongo que el no participar como coguionista, se puede deber al hecho de que ya  lo era de la obra de la que se partía. Aunque Buñuel también colaboró en el guión, lo hizo en menor medida de lo que en él era habitual.

miércoles, 4 de junio de 2014

La hija del engaño (1951)

Don Quintín el amargao, era una obra de Arniches y Estremera a la que Buñuel le tenía un cierto cariño, como lo demuestra el hecho de que fuera la primera producción de la extinta Filmófono, por lo que debió sentirse contento con hacer una nueva adaptación para la cinematografía mexicana. Tenía una copia de la versión española y la proyectó a Alcoriza y a los productores. Al final, los resultados serían algo muy diferente de lo esperado.
Yo tenía aquí una copia...Tres o cuatro veces la veíamos algunos amigos, todos refugiados españoles, en la sali­ta de Directores. Recuerdo que venían a verla Eduardo Ugarte, Luis Alcoriza, Ignacio Man­tecón, Moreno Villa y algunos más. Nos hacía gracia, nos traía recuerdos, porque tenía mu­cha chulería y mucho gracejo madrileños. [1]
El guión era de Raquel y Luis Alcoriza, aunque Buñuel también hizo sus aportaciones. En realidad lo que hacen es adaptar el guión que Eduardo Ugarte y Luis Buñuel escribieron en 1935 para Filmófono al contexto mexicano. Hay muchos diálogos que se repiten y escenas prácticamente iguales, aunque adaptadas al ambiente mexicano, por lo que podemos hablar de un remake de la versión anterior.
Yo intervine algo en la adaptación, que hicieron Alcoriza y su esposa. Mexicaniza­ron el argumento, pero don Quintín seguía siendo en general el mismo personaje. En lugar de un «echao pa'lante» madrileño, un «macho» mexicano. Pero es muy poco lo que les puedo decir de esta película, porque de ella no recuerdo casi nada. Es una película «alimenticia»: realizada para poder comer. Eso sí, procuré hacerla de manera profesional. [2]

domingo, 1 de junio de 2014

La adaptación cinematográfica de "El gran calavera"

El gran calavera parte de la obra del mismo título de Adolfo Torrado, autor dramático español de la primera mitad del siglo XX y del que Buñuel ya intentó adaptar La papirusa en su época de Filmófono. La comedia El gran calavera[1] fue estrenada el 21 de diciembre de 1944 en el teatro
Borrás de Barcelona por la compañía de Paco Melgares.
El gran calavera es la única película de Buñuel en la que no colaboró en la redacción del guión literario, ya que fueron Luis y Janet Alcoriza los que hicieron la adaptación y a partir de ahí Buñuel elaboró el guión técnico para el rodaje de la película. 
Janet Alcoriza
coautora del guión literario
Luis Alcoriza
coautor del guión literario
La obra de Torrado es una comedia bastante corriente en tres actos, que se desarrollan en la planta baja de una casa elegante, en la habitación de una buhardilla de los barrios bajos y el último acto en el mismo lugar pero decorado de forma más confortable. La película muestra dos  decorados semejantes, planta baja de una mansión y un alojamiento humilde, pero de forma más variada, sobre todo en esta última, al mostrar las distintas dependencias de la casa. También hay escenas en la calle, en la empresa de Ramiro, la iglesia…sin olvidar la escena inaugural en la cárcel.