martes, 28 de octubre de 2014

La adaptación cinematográfica de Así es la aurora (Cela s'appelle l'aurore, 1955)

Así es la aurora (Cela s’appelle l’aurore) es el título de la novela que escribió Emmanuel Roblès en 1952 y que Buñuel llevó a la pantalla en 1955. A diferencia de lo ocurrido con su anterior película, Ensayo de un crimen, aquí el autor quedó muy satisfecho con la adaptación que había hecho Luis Buñuel de su novela, lo cual no debe extrañarnos porque en este caso el realizador fue totalmente fiel al espíritu de la novela. El siguiente comentario se refiere al protagonista de la novela, pero igual serviría para el Valerio de la película:
"Siempre hay un momento en todas las obras de Emmanuel Roblès, donde los héroes se ven obligados a tomar una decisión sobre su posición frente a la sociedad: por un lado una felicidad egoísta, fácil de conseguir y aparentemente segura y por el otro un compromiso social que le liga a la comunidad ...
Observando el sufrimiento de los demás, el héroe roblesiano comprende que la felicidad que puede alcanzar es efímera y completamente culpable frente a los otros, lo que despierta en él la necesidad de solidaridad humana. El héroe acepta su condición y se convierte en héroe prometeico. Se rebela no contra los dioses, sino contra una sociedad corrupta. Es en esta lucha que encuentra la nobleza del hombre."[1]

martes, 21 de octubre de 2014

Así es la aurora (Cela s'appelle l'aurore, 1955)

A Buñuel le gustaba la película:  Por fin he podido hacer algo contra la policía. Que es, en el fondo, lo que verdaderamente quiero hacer en la vida.[1]Es una película de "Amor sí– policía no" y tengo un buen recuerdo de ella...[2]
Me gusta la escena final, cuando Marchal se niega a dar la mano al comisario y se marcha con su amante y con tres amigos obreros, abra­zándolos por los hombros, y se oye un acor­deón al fondo. Esta es la única música en la película. Reconozco que la escena es un poco simbólica.[3]
En un principio su colaborador en el guion debía ser Jean Gênet, pero dejó su labor sin concluir y fue el surrealista y patafísico Jean Ferry quien ocupó su lugar. Emmanuel Roblès, autor de la novela, comenta: “Trabajamos juntos. Existía una primera preparación del texto, y muy lealmente me preguntó cuáles eran mis reparos. Los indiqué, y modificó, creo, algunas cosas, pero el conjunto ya estaba completamente determinado. Algo modificó, Por otra parte, sabes que Buñuel cambia durante la filmación."[4]

jueves, 16 de octubre de 2014

Alucinaciones en torno a una mano muerta

Alucinaciones  en torno a una mano muerta es el título de una escena sobre una mano "viva" que Buñuel escribió y la  ofreció a Robert Florey para su película La bestia con cinco dedos (The Beast with Five Fingers, 1946). Así lo cuenta Buñuel:
Intenté, igualmente, trabajar para Robert Florey, que preparaba La bestia con cinco dedos. Muy amistosamente, me ofreció escribir una secuencia de la película, que debía interpretar Peter Lorre. Imaginé una escena —en la que se veía una mano viva, la bestia— que se desarrollaba en una biblioteca. A Peter Lorre y Florey les gustó mi trabajo. Fueron al despacho del productor para hablarle de él, pidiéndome que esperase a la puerta. Al salir, poco después, Florey me hizo un gesto negativo con el dedo pulgar. Rechazado.
Más tarde, vi la película en México. Mi escena estaba allí, entera. Me disponía a entablar una demanda judicial, cuando alguien me dijo: «La “Warner Brothers” tiene 64 abogados, nada más que en Nueva York. Atáquelos, si quiere.» No hice nada.[1]

sábado, 11 de octubre de 2014

Buñuel en Estados Unidos: sus intentos para integrarse en el cine de Hollywood

Buñuel en 1943
La finalidad de este post no es analizar la estancia de Luis Buñuel en los Estados Unidos, sino evidenciar que la afirmación, tantas veces repetida por Buñuel: el engranaje de Hollywood me horroriza. No intenté dirigir nunca cuando vivía allí[1]... y que machaconamente han repetido sus hijos posteriormente, es falsa. Para ello nos vamos a valer ante todo de lo que el realizador escribía en sus cartas, ya que debido a su carácter privado, suelen decirse cosas que no se expresan en público.

Primera estancia en EE. UU. 1930-31

Su primer viaje a Estados Unidos fue después de terminar La edad de oro (L'âge d'or, 1930). Partió el 28 de octubre de ese año y aunque el motivo argumentado por Buñuel para el viaje era el conocimiento de la industria del cine americano, que él admiraba, no sabemos si también quería alejarse un poco de lo que intuía que podía ocurrir cuando se estrenara su película La edad de oro.
Para conocer lo que ocurrió durante esa primera estancia en Hollywood, es mejor seguir ante todo su correspondencia con Charles de Noailles, que le financió La edad de oro:

lunes, 6 de octubre de 2014

La adaptación cinematográfica de Ensayo de un crimen, 1955


Rodolfo  Usigli publicó Ensayo de un crimen en 1944, y según parece tuvo como origen un siniestro crimen que ocurrió en la Ciudad de México. Pasa por ser la primera novela negra de la literatura mexicana y la única de su autor. Usigli y Buñuel tenían muchos amigos en común, pero fue seguramente Ernesto Alonso, el protagonista de la película, el que los puso en contacto allá por el año 1949-1950. Lo cierto es que en mayo de 1951 en carta que le escribió el dramaturgo a Octavio Paz le informó de que estaba trabajando con Buñuel en tres proyectos: Susana (1950), Una mujer sin amor (1951) y la adaptación [ilegible] de Ensayo de un [ilegible].[1] Sin embargo, lo que parece ser un primer intento de llevar la novela a la pantalla, no cuajó y la causa más probable debió ser la fuerte personalidad de novelista y realizador.
Fue en 1955 cuando volvieron a juntarse para la elaboración del guión de la película, pero la colaboración se interrumpió al cabo de un par de semanas, debido a las diferencias que había entre las pretensiones de uno y de otro.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Ensayo de un crimen, 1955

El proyecto  de realizar esta película partió del actor Ernesto Alonso. Él había sido alumno del dramaturgo Rodolfo Usigli, autor de la novela Ensayo de un crimen, y quería hacer trabajar juntos a Buñuel y a Usigli en una película en donde él sería el protagonista y su amiga Miroslava Stern la coprotagonista. Primero habló con Usigli para comprarle los derechos de su novela y después habló con Buñuel.
Buñuel dijo: Había una crisis económica del cine y el sindicato se decidió a producir películas en cooperativa. El actor Ernesto Alonso me dijo que podríamos filmar la novela de Usigli bajo ese sistema. Me interesaban algunos elementos del libro: la obsesión, la vocación de asesino frustrada. Empecé a adaptarlo en compañía del autor, pero dejamos de hacerlo a los quince días, porque Usigli no permitía la menor varia­ción de su texto. Cuando vio la película termi­nada se quejó en una asamblea del sindicato. Pero salí absuelto, porque en los créditos yo había puesto «Inspirada en...» O sea que no pretendía haber hecho una transcripción exacta del libro, sino una obra diferente que partía de él para desarrollar determinados elementos a mi manera.[1]