domingo, 25 de enero de 2015

Ilegible, hijo de flauta, guion de Juan Larrea y Luis Buñuel

La obra contiene el guion
cinematográfico de Buñel
Ilegible  representa un intento  de crear un film poético de índole semi-surrealista en el que las imágenes, que se suceden vertiginosamente, se dirigen al inconsciente del espectador, quien se encuentra ante una representación totalmente fuera de lo común.[1] Pretende ser «un sueño de carácter poético que se desarrolla más allá de la conciencia social, para poner en movimiento las profundidades de la psique».[2]
Larrea y Buñuel ya habían colaborado juntos antes en Los olvidados, Mi huerfanito jefe, incluso en El ángel exterminador, lo cual indica que tenían puntos de convergencia para hacer un trabajo en común. Ilegible, hijo de Flauta, es el título de un frustrado guion cinematográfico escrito entre Juan Larrea y Luis Buñuel y del que las líneas maestras del mismo fueron trazadas por Larrea.

domingo, 18 de enero de 2015

La adaptación cinematográfica de Los ambiciosos (La fièvre monte à El Pao, 1959)

El guion de la película Los ambiciosos (La fièvre monte à El Pao, 1959) parte de  la novela[1] del mismo título que Henri Castillou publicó en 1955. Buñuel tuvo problemas a la hora de escribir el guion, hubo demasiados colaboradores, lo que perjudicó el resultado final.
Sin embargo el filme que el realizador hizo dejó contento al novelista, lo que no debe extrañarnos pues sigue bastante de cerca la novela. En los «Archivos Buñuel» se guarda una carta de Castillou (18 de febrero de 1960) expresándole su satisfacción con la película tras haberla visto cuatro veces.
Destaca la manera extremada­mente sobria y clásica con que Buñuel ha tratado la obra, sugi­riendo (una de las valiosas cualidades de sus relatos cinematográ­ficos, hay que añadir) más que subrayando. Esta cualidad elíptica de todo su cine es muy evidente en sus adaptaciones, orientadas, como destaca Castillou, al drama esencial. Podríamos decir que en ellas Buñuel prescinde de páginas y páginas de material verbal novelesco redundante para el espectáculo cinematográfico y con­centra este material en sus coordenadas dramáticas, como lo hi­ciera en Así es la aurora. También señala Castillou que el escena­rio que sirve de fondo, el de la vida política sudamericana, Buñuel no lo ha cambiado en nada, y es «remarcable», añadiendo que no se suele mostrar tal realidad en el cine frecuentemente. Cita algún ejemplo (la llegada del cura a la tribuna oficial el día de la fiesta) y añade: «una simple imagen, pero que dice tanto...»…Terminaba Castillou su carta expresándole a Buñuel su agradecimiento y admiración.

domingo, 11 de enero de 2015

Los ambiciosos (La fièvre monte à El Pao, 1959)

Me lo propuso mi agente desde París. Cierto productor quería hacer una película conmigo y vino a verme a México. La verdad es que no me interesaba gran cosa el asunto y lo acepté porque en aquellos momentos tomaba todo lo que me ofrecían, siempre que no fuera indigno. —pues no tenía dinero, vivía al día. Y creo que finalmente se nota mi desinterés. Resulta una película muy rutinaria, hecha para salir del paso.

Recuerdo muy mal el argumento, segura­mente porque quisiera no haber hecho la pelí­cula. Claro que, a pesar de todo, traté de hacer las cosas bien, profesionalmente, e incluso me­ter siempre detalles interesantes. En la película había demasiados diálogos, las situaciones se resolvían con palabras, y como esto no me gustaba, procuré enriquecer las escenas... me­diante ciertos plagios. No sé si ustedes habrán advertido esos plagios. Son plagios muy de­centes, aclaro, porque los hice sobre obras que son del dominio público…En "La fiévre" plagié el final de Tosca. María Félix se desnuda ante el tirano y se le ofrece para salvar la vida de Philipe. En Tosca es igual, y cuando el tirano firma el salvoconducto, Tosca lo apu­ñala. No sirve de nada, porque finalmente el héroe es fusilado. He sido un fanático de la ópera italiana. Yo tenía un libro maravilloso, que he perdido, con los argumentos de unas cuatrocientas óperas. Excelentes argumentos, melodramáticos, fuertes, de pura acción. [1]

domingo, 4 de enero de 2015

Las bandas sonoras de las películas de Luis Buñuel

Después  de hablar de La música en el cine de Luis Buñuel, hoy vamos a hablar brevemente de la banda sonora de algunas de sus películas:
Esta secuencia de La edad de oro supuso
un uso revolucionario por parte de
Buñuel de la banda sonora
*Un perro andaluz, se rodó mudo y Buñuel lo proyectó con discos de tangos y de Tristán en Isolda de Wagner. Fue sonorizada por Les grands Films Classiques en 1960 a partir de las instrucciones que a distancia dio el realizador. La elección de estos dos tipos de música, casi inversas la una de la otra (“baja” y “alta”, vulgar y culta, popular y romántica, etc.) es evidentemente una elección de valorización y de simbolización muy marcada.[1] El tango lo utiliza para subrayar la tensión y los clímax y la música de Wagner para rebajar la intensidad, haciendo ambas de contrapunto sonoro al filme mudo.
 *La edad de oro fue la primera película sonora de Buñuel y debido a la riqueza de su banda sonora podríamos dedicar el post entero a hablar de ella, ya que contiene casi todos los elementos artísticos que conoce el cine moderno: monólogo interior, el tono solapado e íntimo, el retorno de los leit-motivs, música de acorde para reforzar el argumento en la pantalla y música calculadamente no adecuada para el distanciamiento. En este uso el film fue revolucionario.[2]Ejemplos: