domingo, 22 de febrero de 2015

Viridiana del guion al film

Buñuel presentó su primera versión del guion para su aprobación el 7 de diciembre de 1960. Fue rechazado y se modificó. La nueva versión fue presentada al mes siguiente y aprobada el 20 de enero de 1961 con algunas recomendaciones a tener en cuenta durante el rodaje. El guion que he manejado para este post es el 2º, el aprobado por la Censura, ya que es el único publicado[1], pero tenemos que tener en cuenta que Buñuel rodó la película con el primero que presentó.
El guion publicado está dividido en 223 planos, mientras que la película finalizada consta de 368.
"A diferencia de lo que había sido usual en los guiones que construyera en México a finales de los cuarenta y principio de los cincuenta, para los que daba un pormenorizado desglose de planos que apenas alteraba durante el rodaje y que seguía cuidadosamente durante el montaje, en el guion técnico de Viridiana se aprecia un desglose de planos más generalista, menos exhaustivo. Un découpage en el que estableció, normalmente mediante planos generales muy largos, las unidades dramáticas esenciales. A este primer esbozo de planificación, Buñuel añadió después, durante la preparación del rodaje o en el desarrollo mismo, algunos planos nuevos, medios o de detalle y durante la fase de montaje estos se combinaron con lo inicialmente previsto, como insertos que tenían la finalidad de clarificar o puntualizar las acciones o las emociones."[2]

domingo, 15 de febrero de 2015

La gestación de Viridiana (El guion)

Desde el rodaje de Nazarín (1958), Buñuel había comentado a Paco Rabal sus deseos de volver a España. Ese mismo año el realizador entra en contacto también con otros miembros de UNINCI durante el rodaje en México de Sonatas (1959) de Juan Antonio Bardem y tratan de las posibilidades de traerlo a España.
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Silvia Pinal y Gustavo Alatriste. Con ellos
empezó la historia de Viridiana
Buñuel quiere rodar Ángel Guerra en su país y cuando se conoce en México su intención de rodar en España se forma un poco de revuelo, pues hay un grupo de exiliados a los que no les ha gustado la noticia. Escribe Paco Rabal a su esposa: Buñuel me ha llamado para decirme que nos veamos, porque quiere con habilidad salir al paso de esta noticia, asegurando que yo no he mentido, pero sin herir susceptibilidades, aunque me ha dejado claro: "Yo sigo con mi idea de hacer Ángel Guerra contigo en España"[1]
En otra carta le cuenta que esta película hasta final de año no podría ser, pues tendrán que hacer la adaptación, combinar la producción…,etc. Luis Buñuel, sigue muy entusiasmado y dice que, de cuantos proyectos tiene, es éste el que más le ilusiona. Y a mí, claro.[2]

domingo, 8 de febrero de 2015

La joven (The young one, 1960)

... Creo  que es una de mis películas más personales... Hay muchos detalles: los pies del cadáver, las arañas, las gallinas, la imparcialidad: el film no es ni pro-negro ni pro-blanco. Incluso dejo justificarse al blanco racista cuando habla con el negro. El racista dice al negro maniatado: «Siento que sufras, porque tienes sangre y en algo te pareces a mí, pero tú no tienes alma, eres como un animal.» No hay malos ni buenos absolutos. El racista da al negro un cigarrillo, agua para beber, pero no puede verlo como un semejante. Esto no se debe a la maldad, sino a ciertas influencias sociales…

El tema es norteamericano... El racismo es uno de los problemas que trata el argumento, pero quizá no el único. Está también el de la relación erótica entre un hombre y una muchacha, casi una niña. Sin embargo, acepto que el problema del racismo pesa mucho en la película. Sin preten­der presentar una tesis, traté de comprender —no justificar— a los personajes racistas.[1]
...En el interior del sistema moral americano, perfectamente codificado para uso del cine, había siempre buenos y malos. La joven pretendía reaccionar contra esta vieja actitud. El negro era bueno y malo, lo mismo que el blanco, que decía al negro, en el momento en que éste iba a ser ahorcado por una supuesta violación: "No puedo verte como un ser humano." Este rechazo al maniqueísmo fue, probablemente, la razón principal del fracaso de la película. Estrenada en Nueva York en la Navidad de 1960[2], fue atacada desde todas partes. A decir verdad, la película no gustó a nadie, Un periódico de Harlem escribió, incluso, que habría que colgarme cabeza abajo de un farol de la Quinta Avenida. Reacciones violentas que me han perseguido toda la vida.
Sin embargo, yo hice esta película con amor, Pero no tuvo suerte. El sistema moral no podía aceptarla. Tampoco tuvo éxito en Europa, y hoy no se proyecta casi nunca.[3]

domingo, 1 de febrero de 2015

¿Hay o no hay símbolos en las películas de Luis Buñuel?

Este es uno de los temas más controvertidos del cine de Buñuel, ya que hay opiniones autorizadas en ambos sentidos. Buñuel negó siempre que él pusiera símbolos en sus películas, aunque siempre se pueden encontrar símbolos. A veces yo mismo encuentro algunos, después. Pero no los pongo yo. Tengo un punto de partida y me pregunto qué le sigue. Invento una  respuesta y así sucesivamente. Esto no tiene nada que ver con un modo de proceder simbólico. Se ha dicho que de hecho soy simbolista por Un perro andaluz, que era un film un poco onírico. Ahora tomo muy buen recaudo de quitar todo aquello que pueda entenderse como símbolo. En El discreto encanto de la burguesía tenía la imagen de la gente que camina en la calle.
Este es el plano de Buñuel que más
 interpretaciones ha suscitado
Originariamente quería hacer así: que la primera vez caminaran alegremente, ya la final, arrastrándose, muy cansados. Después me di cuenta que eso se interpretaría simbólicamente: que es la burguesía que va hacia su destrucción. Entonces guardé el plano de las personas que caminan por la calle porque me gustaba, pero rodé la escena del mismo modo dos veces. Esto no impidió a la gente hacer, de todos modos, una interpretación simbólica. En mis filmes no hay simbolismo, y tampoco psicoanálisis... Cuando no hay 
 simbolismo o un cuento lógico la gente se intranquiliza. En El fantasma de la libertad está la escena de los zorros. Si el coronel saliera del tanque y entrara acto seguido a la hostería explicando que todo era una broma todos quedarían conformes[1]
A veces me concedo hacer una broma que no posee ningún significado simbólico y con la que quiero borrar mis huellas. No entiendo por qué algunas personas se empecinan en dar una explicación racional a cuadros que he creado arbitrariamente[2].