domingo, 31 de mayo de 2015

La Vía Láctea (La Voie Lactée, 1968)

La idea de una película sobre las herejías de la religión cristiana se remontaba a la lectura, poco después de mi llegada a México, de la enciclopédica obra de Menéndez y Pelayo "Historia de los Heterodoxos españoles". Esta lectura me enseñó muchas cosas que yo ignoraba, en particular sobre los martirios de los herejes, convencidos de su verdad tanto, si no más, que los cristianos. Esta posesión de la verdad y la extravagancia de ciertas invenciones es lo que siempre me ha fascinado en el comportamiento del hereje... Todo lo que se ve y se oye en la película descansa sobre documentos auténticos[1].
 
Me interesaron las herejías como me interesan las inconformidades del espíritu humano, sea en religión, en cultura o en política. Un grupo crea una doctrina y a ella se adhieren miles y miles de individuos. Luego, comienzan a surgir los disidentes que creen en todo lo que predica la religión, menos en un punto o en varios. Son castigados, echados del grupo, se les persigue, y aparecen enfrentamientos sectarios, en los que se odia más al discrepante que al enemigo declarado... Leí libros de teología y de historia eclesiástica[2]... 
A mis ojos, La vía láctea no estaba a favor ni en contra de nada. Aparte las situaciones y las disputas doctrinarias auténticas que la película mostraba, me parecía ser, ante todo, un paseo por el fanatismo en que cada  uno se aferraba con fuerza e intransigencia a su parcela de verdad, dispuesto a matar o morir por ella. Me parecía también que el camino recorrido por los dos peregrinos podía  aplicarse a toda ideología política o, incluso, artística[3]

domingo, 24 de mayo de 2015

La adaptación cinematográfica de Belle de jour, 1966



Belle de jour  fue la segunda colaboración entre Buñuel y Jean-Claude Carrière. Para su elaboración partieron de la novela del mismo título**, que Joseph Kessel publicó en 1928.
El autor de la novela al ver la película manifestó: “Tenía miedo de ir a esta proyección. Salgo de ella  emocionado y lleno de gratitud. El genio de Buñuel ha sobrepasado con mucho lo que yo podía esperar. Es al mismo tiempo el libro y no lo es. Estamos en otra dimensión: la del subconsciente, de los sueños y de los instintos secretos puestos al desnudo de repente."[1]
Mientras la novela parte de un prólogo en el que un fontanero abusa  sexualmente de Séverine cuando era niña, con lo cual se pretende proveer la causa de su frigidez en el matrimonio y su doble vida como prostituta durante el día. Buñuel sitúa esta escena como un flashback después de que Séverine se entera de que una mujer de su mismo círculo social se dedica a la prostitución. La película no empieza con una causa porque lo que sigue no es el desarrollo de un caso patológico, ni conduce a conclusiones sobre la psicología del personaje.[2]

domingo, 17 de mayo de 2015

Comentarios de Jean-Claude Carrière sobre Belle de jour



Carrière durante el comentario
Debido a su interés, transcribo aquí las declaraciones de Jean-Claude Carrière, recogidas en uno de los "extras" del blu-ray de la película Belle de jour: Historia de la película, que es una producción de Studio Canal Vídeo de 2002. Aprovecho para decir que esta película merece comprarse, tanto por la calidad de imagen, como por los extras que lleva: comentario de Peter W. Evans, autor del libro Las películas de Luis Buñuel, el documental El último guion completo, El "documental" que nos ocupa aquí, con comentarios de Carrière, Pierre Lary, que fue ayudante de dirección y Catherine Deneuve y otro documental que analiza la psicología de Séverine.
 La transcripción, que demuestra cómo se documenta sobre el tema y su vena documentalista, se basa en su mayor parte en los subtítulos de la entrevista, aunque con correcciones. He utilizado la puntuación que he considerado más adecuada.

domingo, 10 de mayo de 2015

Belle de jour, 1966



Todo induce a creer que en el espíritu humano existe un cierto punto desde el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser vistos como contradicciones.

André Breton: Segundo manifiesto del surrealismo, 1930[1]

En 1966 acepté la proposición de los hermanos Hakim de adaptar "Belle de jour" de Joseph Kessel. La novela me parecía melodramática, pero bien construida. Ofrecía además la posibilidad de introducir en imágenes algunas de las ensoñaciones diurnas de Séverine, el personaje principal...,y de precisar el retrato de una joven burguesa masoquista. La película me permitía también describir con bastante fidelidad varios casos de perversiones sexuales... No sé cuántas veces me han preguntado, sobre todo mujeres: "¿Qué hay en la cajita?" Como no lo sé, la única respuesta posible es : "Lo que usted quiera"... Fue quizás el mayor éxito comercial de mi vida, éxito que atribuyo a las putas de la película más que a mi trabajo.[2]
La novela ...es una historia un poco folletinesca y yo en principio no quería hacerla... El doble plano de realidad e imaginación...lo puse yo de mi parte, porque era lo que me estimulaba para filmar la historia. Al final, lo real y lo imaginario se funden. Yo mismo no podría decirles qué es lo real y qué es lo imaginario en la película. Para mí forman una misma cosa. Todo lo "real" estaba en la novela: la pareja burguesa, los gángsters, el burdel, pero cambié en eso algunas cosas... [3]
De dicha obra [la novela] me interesó mucho algo funda­mental en ella y de no haber sido así no la hubiera lle­vado a la pantalla. Ello fue el conflicto apasionante entre la conciencia, el sentido del deber de la protagonista y su compulsión masoquista, que creo ha quedado patente en la película.[4]

jueves, 7 de mayo de 2015

La adaptación cinematográfica de Diario de una camarera (Le journal d'une femme de chambre, 1964)


El guion de Diario de una camarera (Le journal d'une femme de chambre, 1964), fue el primero escrito por Buñuel en colaboración con Jean-Claude Carrière, que será su guionista habitual en su última etapa francesa. Está basado en la novela del mismo título que Octave Mirbeau escribió en 1900[1], pero como suele ser habitual en el realizador, a pesar de sus afinidades, hace una adaptación muy personal cambiando muchas cosas de la novela original para expresar mejor sus ideas.
No son de extrañar «afinidades electivas» de Buñuel, que tanto admiraba la época de fin y principios de siglo, con un literato decadentista como Octave Mirbeau, que, además de su afición por Sade, compartía con él la identificación con el anarquismo y la causa popular...La cita de un pasaje de Huysmans que Célestine lee por azar al viejo fetichista Rabour resume buena parte del escepticismo del último Buñuel...
El tema de la novela –la sátira de las costumbres parisinas o provinciales de dicha Belle Époque, mostrando la burguesía al desnudo, con la podredumbre y basura que esconde- es, en esta última dimensión, uno de los grandes temas de Buñuel...La predilección de Buñuel por la novela de Mirbeau es una prueba más de cómo en varias de sus películas recoge la temática social de la literatura naturalista, decadentista, anarquista de fin de siglo y, tras pasarla por el cedazo del surrealismo, la lleva a gran altura artística, limándole el sentido didáctico o moralista que tenía en sus otros antecedentes.

domingo, 3 de mayo de 2015

Pesimismo, 1980


Pesimismo es un texto autobiográfico escrito por Luis Buñuel y datado de 1980. Fue Pedro Christian García Buñuel, sobrino del realizador, el primero en publicarlo en su obra Recordando a Luis Buñuel[1]. Del texto nos dice que "es una variante que Buñuel pensaba utilizar para concluir sus memorias[2]. Presenta algunos puntos en común con el que finalmente fue publicado, pero aun así pueden encontrarse notables diferencias. Puede titularse Pesimismo, uno entre tantos otros títulos barajados por Luis."
El capítulo de Mi último suspiro al que se refiere es el último: "El canto del cisne", uno de los posibles títulos previsto para su último guión escrito en colaboración con Jean-Claude Carrière en 1979.