domingo, 28 de junio de 2015

Comentarios de Jean--Cluade Carrière a El discreto encanto de la burguesía (Le charme discret de la bourgeoisie, 1972)



Igual que ocurriera con Belle de jour, el DVD de El discreto encanto de la burguesía (Studio Canal, Universal), viene acompañado de un documental: Un paseo entre sombras (Une promenade parmi les ombres, 2005) de Luc Lagier, para Studio Canal Vídeo, que es bastante interesante, sobre todo por las declaraciones del coguionista de la película Jean-Claude Carrière. A continuación pueden encontrar lo que nos cuenta de la redacción del guion de la película:
El discreto encanto es un film que empezamos a escribir entre 1969 y 1970, no me acuerdo muy bien, y queríamos desarrollar una idea repetitiva. Había una sola palabra, no había libro. Era una historia original, es decir, sin punto de partida, pero queríamos repeticiones.
Buñuel era muy sensible a las repeticiones, era algo que le fascinaba, posiblemente a causa de los problemas de memoria que le acosaban. Su madre había perdido la memoria, ni siquiera se acordaba de él, su hijo. Así que el hecho de repetir las cosas para asegurarse de que existían de verdad, le obsesionaba.

domingo, 21 de junio de 2015

La adaptación cinematográfica de Tristana, 1970



La  adaptación de la obra homónima de Galdós fue escrita por Buñuel y Julio Alejandro. El primer guion data de 1963 y parece ser que la película se basó en la cuarta versión. Como sabemos el realizador ya había adaptado al novelista en Nazarín y Viridiana estaba en parte basada también en Galdós. La novela, era de las menos valoradas del autor, pero le gustaba bastante a Buñuel, y tenía muy claro que iba a cambiar muchas cosas como es habitual en él, por eso en los títulos de crédito puso "inspirado en la novela de…".

Andrés Amorós al analizar la adaptación nos dice que "de un total de 35 escena , 28 (el 80 por 100) son totalmente nuevas, no visualizan ninguna escena que exista en la novela, aunque, indudablemente, reflejen bien sus ideas y su sentido…" También afirma que Buñuel mantiene muy escasos párrafos tomados directamente de la novela, " me parece significativo que, en un guion de 120 páginas, sólo haya encontrado trece párrafos tomados directamente de la novela. En todos los demás casos no sólo la situación sino también el lenguaje es nuevo, no tomado de Galdós.
¿De dónde viene, entonces, la impresión de que las citas de la novela son continuas? Muy sencillo: de que los guionistas han escogido un lenguaje lleno de frases castizas que, al no familiarizado con la novela, dan la impresión de ser galdosianas.[1]

domingo, 14 de junio de 2015

Tristana, 1970



La  iba a hacer en 1952 con Ernesto Alonso y Silvia Pinal. Es una de las peores novelas de Galdós... Sólo me interesaba el detalle de la pierna cortada... Bueno, el proyecto no siguió adelante en los años cincuenta. En el 62 se iba a realizar... en España, pero la censura no quería que Buñuel filmara más allí. Pasaron los años y volví a presentar el proyecto... No me cortaron nada, no me molestaron en absoluto[2].
Aunque, como en Nazarín, el personaje principal (encuentro a Fernando Rey magnífico en este papel) se mantiene fiel al modelo novelesco de Galdós, introduje considerables cambios en la estructura y el clima de la obra, que situé también, como había hecho con el Diario de una camarera, en una época que yo había conocido, en la que se manifiesta ya una clara agitación social.
Con la ayuda de Julio Alejandro, puse en Tristana muchas cosas a las que toda mi vida he sido sensible, como el campanario de Toledo y la estatua mortuoria del cardenal Tavera, sobre la que se inclina Tristana. Como no he vuelto a ver la película, me resulta difícil hablar de ella hoy, pero recuerdo que me gustó la segunda parte, tras el regreso de la joven, a la que acaban de cortar una pierna. Me parece oír todavía sus pasos por el corredor, el ruido de sus muletas y la friolera conversación de los curas en torno a sus tazas de chocolate.[3]
Ni la novela de Galdós ni mi película «tratan de la «liberación femenina» ni de nada parecido. En tiempos de Galdós eso era inconcebible; en los años en que se sitúa la película era rarísimo.[4]
¿Qué importa un argumento u otro? Lo que interesa es el guion. Sabes que puedo hacer con la vida de Cristo un película budista. Mi próximo film tendrá el tema de todos los míos: otra vez erotismo y religión. Tristana era un proyecto. Me daba oportunidad de insertar algunos aspectos de la vida española. Por lo demás, la obra, como todas las mías, no contenía crítica social, condenación de esto o lo otro. Ni pensarlo. Yo me limito siempre a mostrar hechos sin tomar posiciones en pro o en contra.[5]
Sólo Tristana es un film español ciento por ciento; los otros pude haberlos filmado en cualquier lado, hasta en Polonia.[6]

domingo, 7 de junio de 2015

Mi último suspiro, 1982



No  es posible que se cuente una vida entera en un libro, se cuenta lo que interesa del pasado desde una realidad presente, perspectiva que además puede alterar los recuerdos, una selección que al final hace siempre de la narración una ficción.[1]

El mismo Buñuel insiste sobre ello al incluir en su libro el siguiente comentario:
La memoria es invadida constantemente por la imaginación y el ensueño y, puesto que existe la tentación de creer en la realidad de lo imaginario, acabamos por hacer una verdad de nuestra mentira. Lo cual, por otra parte, no tiene sino una importancia relativa, ya que tan vital y personal es la una como la otra.
Edición original francesa
En este libro semibiográfico, en el que de vez en cuando me extravío como en una novela picaresca, dejándome arrastrar por el encanto irresistible del relato inesperado, tal vez subsista, a pesar de mi vigilancia, algún que otro falso recuerdo. Lo repito, esto no tiene mayor importancia. Mis errores y mis dudas forman parte de mí tanto como mis certidumbres. Como no soy historiador, no me he ayudado de notas ni de libros y, de todos modos, el retrato que presento es el mío, con mis convicciones, mis vacilaciones, mis reiteraciones y mis lagunas, con mis verdades y mis mentiras, en una palabra: mi memoria.[2]