domingo, 28 de febrero de 2016

El monje (1965) II

El monje* (The Monk) es el título de una novela que escribió Matthew Gregory Lewis en 1796 y pertenece a lo que se conoce como género gótico, que era muy apreciado por los surrealistas. “Para ellos, estas novelas eran fuentes de imágenes mentales fascinantes tanto por sus temas como por las ilustraciones con que se editaban. Ilustraciones que seleccionan en general situaciones relacionadas con la muerte, lo fantasmal, la violencia.”[1]
La novela gótica ofrecía, además, un lugar ideal para la reflexión de los surrealistas sobre temas tabú. El deseo de transgresión persiste y crece con la prohibición. Las ambivalencias de los personajes de estas novelas les atraen y en particular aquellos que se dejan llevar por el deseo sin respetar convenciones o prohibiciones. En Sade el deseo es saciado y en sus obras asistimos justamente a la ceremonia de su saciamiento. Como en buena parte de las novelas góticas.[2]

domingo, 14 de febrero de 2016

El monje (1965)

A lo largo de su carrera hubo muchos proyectos de Buñuel que no vieron la luz, pero solo unos pocos llegaron a ser redactados en forma de guion. Entre ellos destaca El monje, basado en la novela The Monk de Matthew Gregory Lewis. Acababa de realizar Simón del desierto (1965), sobre la vida de otro monje. Junto a Jean-Claude Carrière, con el que ya había escrito Diario de una camarera (1964), se pusieron a escribir este nuevo proyecto al que el realizador volvería una y otra vez, hasta abandonarlo definitivamente en favor de su amigo Ado Kyrou, que hizo un filme mediocre, todo hay que decirlo.
Sobre la elaboración de dicho guion Jean-Claude Carrière comentó en 1965: Nuestro sistema ha sido el mismo para Diario de una camarera que para El monje:  los dos vivimos en la Torre de Madrid y nos vemos unas seis horas al día  -tres por la mañana y tres por la tarde-, durante las cuales charlamos y cambiamos ideas… Tanto en Diario de una camarera como en El monje, hemos partido de un libro, si bien en el primer caso prevalece el libro, quizá demasiado, y en el segundo tan sólo supone la mitad del guion. Existen personajes importantes inventados por nosotros y una serie de cosas con creación propia de Buñuel. Para El monje empezamos haciendo una sinopsis de quince páginas y después otra de treinta que no se parecía a la primera. Luego comenzamos a entrar en detalles. Desde entonces hemos hecho tres veces el guion y las tres muy diferentes… En Diario de una camarera fue más despacio porque disponía de tiempo. En el caso del guion de El monje tenemos la suerte de poder dejar que repose para volver a trabajar sobre él dentro de tres meses.[1]