domingo, 29 de mayo de 2016

Agón, 1978

Agón es el nombre, provisional, del último guion que escribió Buñuel con la colaboración de su habitual Jean-Claude Carrière. También se le conoce con otros nombres:  El canto del cisne, Haz la guerra y no el amor, Una ceremonia secreta, Guerra, sí: amor, tampoco y Una ceremonia suntuosa. Se inició en 1978 a petición de Carrière, pero en 1980 se abandonó definitivamente el proyecto, al comprobar el propio Carrière el estado de salud del realizador.
Buñuel y Carrière en San José de Purúa

He estado en Normandía escribiendo con Luis [sic] Carrière el libreto de una película que no sabemos todavía cómo se llamará. Hemos barajado algunos títulos. Por ejemplo, Agon, es decir: agonía, cuyo sentido original es el de combate. En nuestro argumento viene a ser el combate entre la vida y la muerte, como en nuestra “agonía” española. Es mi título más corto, por eso me gusta. Pero también podría ser El canto del cisne, que tendría un sentido ambivalente, el final de la civilización occidental y el último film de Luis Buñuel…
El tema do Agon o El canto del cisne será el terrorismo, en fin, no sé si será el tema latente o el tema manifiesto, coma diría André Breton. Pero el terrorismo atravesará toda la película, por arriba o por abajo. Me apasiona el terrorismo, que es ya una cosa universal y que se practica como un deporte. Se diría que ahora es una tentación que está allí a la mano de cualquiera que sea joven y tenga un poco de ganas de acción: es un dandismo de nuestro tiempo. Yo creo que ya no tiene el sentido moral, el tono desgarrado del terrorismo tradicional, el nihilista o el anarquista. Es una tentación muy estimulada por los medios de información, un modo de hacerse famoso. Cualquiera que sea joven y tenga una pistola o una metralleta se roba un avión en vuelo y pone a temblar a un par de naciones y se conquista la atención del mundo, se convierte en un divo.[1]

domingo, 15 de mayo de 2016

Las Hurdes/Tierra sin pan, 1933. De Legendre a Buñuel

Las “intenciones” de Buñuel:

 Mi intención al realizar esa obra fue transcribir los hechos que me ofrecía la realidad de un modo objetivo, sin tratar de interpretarlos, y menos aún de inventar. Si fui con mis amigos a ese increíble país lo hice atraído por su intenso dramatismo, por su terrible poesía. Lo poco que conocía de él por mis lecturas me había conmovido, sabía que allí, durante siglos, unos seres humanos se hallaban luchando contra un medio natural hostil y que lo hacían sin esperan­zas de llegar a vencerlo.[1]

Cuando Buñuel fue a Las Hurdes a rodar la película le preguntaron los hurdanos “¿vienes para bien o para mal? El realizador estableció una especie de “contrato” con ellos. Buñuel compró dos cabras para “actuar” en la película y que después serían comidas por los hurdanos. Dejémoslo claro: si estos no hubieran querido, Buñuel no hubiera rodado el filme.
El hecho de que “los hurdanos aceptaron representar escenas primordiales de su vida que, muy a menudo, según la tradición oral del film, no correspondían a las vivencias que experimentaban las personas concretas en aquel mismo momento”[2] y que en otras ocasiones Buñuel interviniera construyendo la puesta en escena: la muerte de la cabra, la muerte del burro picado por las abejas, la niña enferma que muestra sus dientes, el bebé muerto y conducido al cementerio y supongo que la escena de la escuela en la que está escrita la frase “respetad los bienes ajenos”, no invalida en absoluto el carácter “documental” de la película.

domingo, 1 de mayo de 2016

Là-bas, 1975 (II)

El guion Là-bas[1], que fue escrito por Buñuel y Carrière en 1975, está inspirado en la novela[2] del mismo título que Joris-Karl Huysmans publicó en 1891. La fidelidad a la novela está básicamente conservada aunque se suprimen bastantes situaciones, algo habitual en las adaptaciones cinematográficas, y aparecen elementos nuevos como la madre del canónigo Docre, la escena en la enfermería del aeropuerto y sobre todo la presencia del terrorismo, la gran obsesión de sus últimos años.
Aunque los personajes de Là-bas, se llamen Durtal, Des Hermies, Carhaix, Chantelouve, Docre..., los verdaderos protagonistas son Gilles de Rais, la Edad Media, el satanismo y las campanas.[3]
Edición francesa del guion
Là-bas, al igual que su otro guion no rodado, El monje, trataban del satanismo, que es un tema que está muy cerca de la religión. Al igual que ocurriera con sus adaptaciones de Diario de una camarera y Ese oscuro objeto del deseo, sitúa la acción en el mundo actual, que él conoce bien.
La novela de Huysmans, termina con una conversación entre Des Hermies y Durtal sobre el satanismo y el lugar de la religión en la sociedad. Des Hermies se muestra pesimista y expresa los puntos de vista de Huysmans en 1891 a punto de convertirse al catolicismo… Frente a este final, con estas posiciones que el director no comparte y el acento demasiado filosófico para ser llevado a la pantalla… La última imagen debería haber mostrado la capilla vacía con una cabra abandonado y una imagen del Cristo de Grünewald... Sin lugar a dudas, el propósito de Buñuel era mostrar la persistencia del fanatismo. No hay duda de que el tema le ha apasionado…[4]