domingo, 26 de junio de 2016

León Felipe y Luis Buñuel

Cuando Buñuel llega a México su círculo de amigos está compuesto sobre todo por exiliados españoles como él. En 1949 escribe: Sigo aislado, por completo, de fiestas, cabarets, etc. del funesto mundillo cinematográfico de aquí. Mis “parties” son siempre en casa de amigos o más bien en la mía. Los componentes, León Felipe, Larrea, Imaz, Moreno Villa, Mantecón…[1]
León Felipe
Es decir, había una estrecha relación entre el poeta León Felipe y Luis Buñuel.
León Felipe quiso introducirse en el mundo del cine, pero lo tuvo muy difícil pues era muy difícil que los sindicatos del sector lo permitieran. En 1945 escribió: “Yo necesito la pantalla para hacer mi número... un pequeño cuento que he inventado, y quiero que lo oigan en todos los rincones del planeta. Es un cuento que además de gracia y de suspense tiene intención y actualidad y podrá ayudarnos a todos a caminar un poco mejor por estas tinieblas que nos circundan. Es un cuento que he compuesto en colaboración con otros tres juglares famosos, mucho más famosos que yo, tal vez los juglares más grandes que ha habido en el mundo ... Lo tengo todo, todo... y no me falta más que la pantalla. ¡La pantalla!. .. Y no la tendré nunca, porque no pertenezco al sindicato.” [2]
Unos años más tarde Buñuel sería una de las pocas excepciones que consiguió entrar en la industria cinematográfica mexicana.

domingo, 12 de junio de 2016

Buñuel y el terrorismo

La violencia forma parte del estilo de Buñuel y es un tema recurrente en su cine, pero también es el factor que más ha ido cambiando con el paso del tiempo en sus películas, transformándose en humor (negro, irónico, etc., pero nunca inocente).
El movimiento surrealista en Francia era el movimiento artístico más violento del mundo. Usábamos la violencia como un arma contra lo establecido.[1]
Cuando era joven era muy agresivo El surrealismo en el cine comenzó cuando nos pregun­tamos qué se podría hacer antes que atacar y destruir directamente los conceptos valorativos de mil especta­dores. Todo aquello que no ataque a la sociedad y las instituciones no es surrealista… El su­rrealismo ha pasado a la vida. Hoy en día la violencia está en todas partes. Hay guerras, revoluciones, te­rrorismo. La violencia no sirve ya para nada. No hay nada que escandalice. El arte necesitaba armas. Ahora las armas no sirven para nada. Yo he sido un terrorista teórico. Actualmente desprecio el terrorismo, incluso al teórico. Atacar la violencia con violencia es ab­surdo.[2]