domingo, 18 de diciembre de 2016

El extrañamiento en la obra de Buñuel

En el post anterior tratamos el tema del collage y en él vimos que está íntimamente relacionado con el extrañamiento y es por eso que he pensado tratar este tema en el post de hoy.
Víktor Shklovski, considera el extrañamiento en la literatura como un medio poderoso para despertarnos del habituamiento, volver a contemplar el mundo con mirada fresca y liberar nuestra capacidad de percepción del hábito que nos secuestra y propone la  desautomatización, para redescubrir lo que el hábito ha tornado invisible.
Según expone dicho autor, la cotidianidad hace que se «pierda la frescura de nuestra percepción de los objetos», haciendo de todo algo automatizado. La rutina nos adormece, volviéndonos ciegos, sordos, y ajenos a lo que ocurre en nuestro entorno. Ya no observamos lo que nos rodea, ya no nos fijamos en los objetos y lugares que conocemos, por cotidianos. Si vivimos en plena naturaleza, donde el canto de los pájaros es constante, dejamos progresivamente de oírlo. Si tenemos una casa cerca de la playa, con el tiempo, no oímos el sonido del mar, lo descartamos. En las grandes ciudades, apenas reparamos en el ruido de los coches y de las sirenas. Miramos sin ver las personas, cosas y lugares de nuestro entorno. Nuestra percepción se adormece, secuestrada por el hábito y la rutina.[1]

domingo, 4 de diciembre de 2016

El uso del collage por Luis Buñuel

Empecemos por definir el collage y para ello acudimos a Max Ernst, sin lugar a dudar el referente en este tema: “Consiste en la explotación del encuentro fortuito, en un plano adecuado, de dos realidades distantes,”[1] y que nos recuerda la conocidísima cita de Lautréamont: “Bello como el encuentro fortuito, en una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas.” El collage rompe la identidad de los componentes que lo integran.
También lo podemos definir como "el cultivo de los efectos de un extrañamiento sistemáti­co"…Es, pues, el extrañamiento lo que interesa como peldaño de acceso a la superrealidad. Y la más sólida manera de lograrlo consiste en unir lo que es dispar (collage) o separar lo que está unido o es afín (mutila­ción). Collage y mutilación no son, por tanto, sino el haz y el envés de una misma actitud a la búsqueda del extrañamiento que rompa con la neutralidad opaca y gris que ha llegado a adquirir lo cotidiano.[2]
La mutilación no es sino la operación previa al collage..., ya que  hay que destruir la realidad para que nazca otra nueva, de la cual la primera no es más que una superficial corteza...
Collage  y mutilación no son, por tanto, sino el haz y el envés de una actitud a la búsqueda del extrañamiento  que rompa con la neutralidad opaca y gris que ha llegado a adquirir lo cotidiano[3].