domingo, 26 de febrero de 2017

Los olvidados: Memoria del Mundo

Es sabido que el negativo de la película de Luis Buñuel Los olvidados (1950) fue declarada Memoria del Mundo por la UNESCO en 2003. Antes solo estaba la película Metrópolis (1927) de Fritz Lang, el director admirado por el aragonés. Después otras películas recibirían este reconocimiento, como americana El Mago de Oz (1937) de Víctor Fleming, la australiana La historia de la banda de Kelly (1906) de Charles Tait o las películas de los hermanos Lumière.
Es este reconocimiento el que me ha llevado a interesarme por algunos datos de la película.
Los olvidados fue producida por la compañía Ultramar Films de Oscar Dancigers, a la muerte de este productor el negativo original, con sus derechos totales, fue adquirido por Clasa Films S.A., propiedad principalmente del Sr. Manuel Barbachano Ponce y del camarógrafo Gabriel Figueroa, y a la muerte de Barbachano Ponce los derechos del filme fueron comprados por Televisa S.A..

El negativo se dio por perdido durante muchos años, aunque la realidad es que lo tenían en los locales de Clasa Films S. A. sin que lo supieran. Cuando este “apareció” en las bodegas de Clasa Films lo entregó a la Filmoteca de la UNAM en donde quedó como un depósito de Televisa S.A.
Pero poco antes de este descubrimiento se produjo otro “descubrimiento” relacionado con la película: el segundo final de la película, del que se desconocía totalmente su existencia.
Veamos como ocurrió: En diciembre de 1996 se inauguraba en el Museo del Palacio de Bellas Artes de México la exposición ¿Buñuel! La mirada del siglo. Esta exposición se había realizado con anterioridad en Bonn en 1994 y en España en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ese mismo año de 1996.
Iván Tru­jillo, entonces titular de la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la UNAM escribió el siguiente texto que apareció en la Gaceta de la UNAM en octubre de 2006: “En 1993 se acercaron a nosotros representan­tes de la Kunst Halle de Bonn, que deseaban organizar una gran exposición y retrospectiva de la obra de Luis Buñuel, para lo que colabo­ramos produciendo una buena cantidad de copias. La exposición posteriormente viajaría al Museo Reina Sofía en Madrid y terminaría en 1996 en el Palacio de Bellas Artes. Para di­ferenciar un poco la exposición en México de la que se había presentado en Alemania y Es­paña, los curadores de Bellas Artes decidieron hacer énfasis en el filme Los olvidados, para lo que nos solicitaron reproducir en papel algu­nos fotogramas claves de la película a partir de nuestro internegativo, que en ese momento era el mejor elemento que se conservaba de la película. En ello se encontraban trabajando nuestros técnicos cuando ese día recibí la visi­ta de una reportera del Canal 11 de televisión que deseaba hacer una nota sobre la Filmoteca de la UNAM para el noticiero cultural.

Después de contestar algunas preguntas sobre el trabajo cotidiano, la acompañé a ha­cer un recorrido por nuestras instalaciones, en el Colegio de San Ildefonso. Al llegar al de­partamento técnico nos llamó la atención que reunidos alrededor de una moviola varios traba­jadores discutían con Francisco Gaytán. En ese momento nos dimos cuenta que desde tiempo atrás teníamos en el acervo un final alternati­vo del filme y no lo sabíamos.” [1]
Francisco Gaytán, curador de la Filmoteca de la UNAM, explica cómo se dio con ese segundo final: Cuando se mandó buscar el negativo de la película para hacer la copia de algunos fotogramas, le trajeron ocho rollos y en la ficha técnica ponía que la película constaba de nueve rollos. Aunque los técnicos le dijeron que la película estaba completa en los ocho rollos, el curador pidió ver el contenido del noveno rollo y al desplegarlo leyó “Los Olvidados. Segundo final”.[2]
Seguimos de nuevo a Iván Trujillo: Casualmente yo entré al taller donde sucedía esto, mientras el técnico estaba comprobando que, en efecto, la película tenía otro final. Me acompañaba una reportera de la televisión y al enterarse de esa discusión, me incluyó en el reportaje. Le pedí que no lo emitiera, pero esa misma noche se emitió en la televisión en un noticiero cultural. Yo pensaba que ese programa no tenía audiencia, pero al día siguiente apareció en un periódico.
Así comenzó a gestarse una noticia importante. De allí pasó a diferentes lugares. El periódico inmediatamente se puso en contacto con Jaibo, el actor principal de la película y él negó que se hubiera hecho otro final. Pero finalmente tuvimos que dar a conocer ese segundo final.[3]

Es curioso, pero a pesar de que en la última página del guion original de Buñuel, el que utilizó para el rodaje, en su última página el realizador escribió a mano: “Rincón Ojotes 2º final”[4], tachado con una cruz como hacía habitualmente Buñuel cuando rodaba un plano. Sobre el origen de este segundo final solo podemos especular, porque las dos únicas personas que podrían explicarlo, Buñuel y Dancigers han fallecido. El resto de los vivientes no recuerda nada de haberse rodado ese final que desvirtuaba totalmente el sentido original de la película. Es opinión generalizada que el realizador lo rodaría a petición del productor Oscar Dancigers, por si las cosas se ponían difíciles a la hora de exhibir la película. Debemos recordar que a lo largo de su carrera, Buñuel ha declarado en varias ocasiones su preocupación porque los productores no perdieran el dinero invertido en sus películas, aparte del hecho de que en este caso el productor era un buen amigo suyo, que le había proporcionado trabajo cuando se encontraba en una pésima situación económica. De todas formas, una vez que la película fue premiada en Cannes, se hacía imposible cualquier intento de sustitución.
Si Buñuel se hubiera visto obligado a utilizar ese segundo final hubiera ocurrido algo parecido a lo que pasó con su siguiente filme, Susana, en la que el final no guarda relación con lo visto en el resto de la película. Lo que debe quedar claro es que no hubiera obtenido la consideración que después ha tenido la película.
Un año después de este descubrimiento, en 1977, en un lote de material que llegó a la Filmoteca de la UNAM, con fecha de ingreso 21 de noviembre de 1997 apareció el negativo original de la película Los olvidados, uno de los últimos en ser filmados en nitrato de celulosa. Apareció al hacer una clasificación de los archivos de Manuel Barbachano: “Se sabía que el negativo de Los olvidados es­taba perdido. Nosotros teníamos una copia. Estaba intocada en la Filmoteca. A Barbacha­no Ponce ya no le preocupaba tanto porque existían respaldos y la película había sido vendida a Televisa. Cuando Barbachano Ponce desaloja los foros que tenía en Churubusco donde alqui­laba un local y sus oficinas, aparece el negativo original: ¡lo habían tenido siempre pero no lo sabían!”[5]

El negativo original fue restaurado en 2000 con motivo del centenario del nacimiento de Buñuel con un costo de 200.000 pesos (unos 18.000 dólares) y supuso la transformación del material inicial de nitrato de celulosa en poliéster “para asegurar su permanencia”,
En 2002  la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional/Conaculta, ambas de México propusieron a la Unesco que incluyera el ne­gativo de la película en la lista Memoria del Mundo. En dicha solicitud se dice: El negativo original en soporte de nitrato de celulosa de Los olvidados, estuvo perdido durante 20 años, afortunadamente apareció y ahora se resguarda en las bóvedas de la Filmoteca de la UNAM, depositado ahí por su actual propietario la compañía Televisa, S.A., la cual adquirió derechos patrimoniales absolutos incluyendo el negativo original que es el que proponemos para su nominación.
Las imágenes de Los olvidados, están impresas en un soporte de nitrato de celulosa, de 35 mm., blanco y negro, en dos pistas separadas, una de imagen y otra de sonido óptico de área variable de 8 rollos cada una, con una longitud de 2,210 metros.  Es necesario aclarar que debe considerarse también como parte de este inventario el pequeño rollo en película de 35 mm., positivo de proyección, de lo que llamamos el "segundo final" de esta película encontrado en la filmoteca de la UNAM en diciembre de 1996, con una longitud de 56 metros, que nunca fue exhibido en su momento.
El negativo original de Los olvidados en soporte de nitrato de celulosa, viejo y maltrecho, por las erróneas prácticas industriales y comerciales del cine mexicano que nunca protegían los negativos originales de sus producciones, obteniendo de ellos un duplicado maestro y de éste un duplicado negativo para de él obtener las múltiples copias de exhibición para su explotación, se encuentra aunque completo en su longitud, con  ralladuras en su base y en su emulsión y dado que  por su edad y por su deficiente almacenaje anterior, es necesario restaurarlo integralmente para pasar sus imágenes y sonido a un nuevo material de seguridad, utilizando las modernas técnicas de digitalización hasta reproducir una copia maestra que asegure su permanencia para  las futuras generaciones.
El negativo original se añade se encuentra bajo la custodia de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México en las bóvedas especiales para nitrato de celulosa. Aunque se sabe que desde su fabricación empieza lentamente a descomponerse física y químicamente el negativo de Los olvidados no presenta ningún signo de descomposición física ni química, no presenta encogimiento, alabeo, fragilidad, ni desvanecimiento de la imagen, ni del sonido. Los daños sensibles son las ralladuras tanto en la base como en la emulsión por exceso de manejo en su reproducción.
La fragilidad del soporte original en nitrato de filmes como Los olvidados,  hace absolutamente indispensable encontrar la manera de protegerlos y prevenir que en el futuro ya no existan copias en formato original. El negativo de Los olvidados existe y está en buenas manos, pero esta  matriz se ha utilizado para generar innumerables copias, desgastándola y poniendo en riesgo su óptima condición y preservación, requiere entonces el mayor cuidado por lo que es necesario el uso de  nuevas  tecnologías que lo conserven.[6]

En 2003  la película Los olvidados es re­conocida como patrimonio documental de la humanidad en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco. Se proyecta la copia restaurada de la película. Francisco Gaytán, curador de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que tiene a su cargo el resguardo de la película, afirmó que buscará recursos económicos para elaborar un “interpositivo” de este filme, del que se realizarían copias, evitando el deterioro del negativo original.
En 2005 se estrena en México la versión restaurada. La restauración se ha hecho de manera artesanal y no digital "para no perder su estado original".
En octubre de 2010 se encuentra nuevo material de la película en La Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En este caso se trata de una parte del negativo original del segundo final (lo que se encontró en 1996 era el positivo de proyección) y una escenas que Buñuel eliminó al realizar el montaje definitivo: Al revisar el tráiler de Los Olvidados la primera escena que llegó a mis ojos fue ¡un fragmento del “segundo final”!.  Qué paradoja, por lo menos el negativo de cámara de ese malhadado final alternativo había servido, sino para exhibirse como final, sí para armar el avance publicitario de la película.  Ya desde el descubrimiento en una copia positiva de proyección de ese “segundo final”, me había preguntado dónde estaría el material de cámara del fragmento tan maldito para la historia de la realización buñueliana. Así pasaron los años y no habíamos encontrado nada, y he aquí que, por lo menos unos metros de ese negativo, están incluidos en el tráiler.
Más sorpresas siguieron en la revisión: éste tan ignorado tráiler tiene varias tomas que no fueron incluidas en la edición final de Los olvidados, unas porque simplemente fueron tomas “no buenas”,  otras que definitivamente deben haber formado parte de un guion –o que se le ocurrieron espontáneamente a Buñuel en el momento de la filmación— y que  finalmente no le gustaron y las eliminó, y otras, sin duda, las mejoró cuando hizo la revisión en pantalla.[7]
«Sabíamos que teníamos ese material y no lo habíamos revisado, lo cual es un error nuestro», dijo Francisco Gaytán.
En las escenas nuevas se muestra:
·       El Jaibo abrazando a la madre de Pedro en la cocina de su casa.
·       Ojitos matando una rata con un palo y después cogiéndola de la cola.
·       Los hermanos de Pedro jugando con canicas y unos pollitos en el suelo de su casa.
·       Meche y su abuelo tirando el cadáver de Pedro en un descampado, donde se aprecia que el cuerpo es claramente un muñeco.
Aparte de estas escenas y de los planos que si se muestran en el filme, en el tráiler también aparecen otras escenas que si suceden en la película pero los planos son tomados desde otros ángulos ligeramente distintos, es decir, que no aparecen tampoco en la versión final.
Esperemos que siga apareciendo nuevo material de esta extraordinaria película, sin lugar a dudas, una de las mejores del realizador.


[1] Rafael Aviña: Filmoteca UNAM 50 años, Universidad Nacional Autónoma de México, 2010, pág. 67
[2] Declaraciones hechas por Francisco Gaytán en el documental: Historias de vida: Luis Buñuel. La Filmoteca conservaba todos los materiales de CLASA, la que compró los derechos de las películas que hizo Buñuel con Dancigers.
[3] Entrevista con Iván Trujillo, en: Buñuel 100 años, Es peligroso asomarse al interior, Instituto Cervantes, 2000, pág.  209)
[4] Buñuel 1950 Los olvidados Instituto de Estudios Turolenses, 2007, pág. 297
[5] Rafael Aviña: Filmoteca UNAM 50 años, Universidad Nacional Autónoma de México, 2010, pág. 80
[6] Toda la información sobre el estado del negativo original está extraída del informe para la solicitud de inclusión de la película en el programa Memoria del Mundo.
[7] Francisco Gaytán: Escenas inéditas de Los olvidados en la Filmoteca de la UNAM, Cinetoma, 11 octubre 2010.

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